*** El tiro de 2 no es del pasado, es del presente ***


Ayer me fui de nuevo con los amigos del baloncesto a dirigir un pequeño partido amateur veraniego, donde juntamos a veteranos y jóvenes promesas. 

Pues bien, hacía mucho tiempo que no veía lanzar tan bien en suspension (tiro de 2 puntos) a un chaval de 14 años cadete, pequeño, toda una promesa jerezana, y es que el tiro de 2 puntos se está perdiendo lamentablemente, solo tenemos que ver a figuras de la Euroliga como Mike James o Shani Larkin (pequeños) cómo gracias a su tiro en suspensión están dominando la competición y, es que hoy en las canteras, solo se piensa en tirar de 3 puntos, muchas veces ni tan siquiera con buena mecánica. Al parecer, importa poco los buenos fundamentos técnicos a la hora de lanzar, si se consigue canasta.


Entiendo perfectamente la reflexión. Lo que señalas toca un debate muy interesante en la formación actual: la eficiencia del triple no debería hacernos olvidar que el tiro de media distancia, y especialmente el tiro en suspensión, sigue siendo un recurso técnico fundamental.

En un jugador de 14 años, además, me parece especialmente destacable lo que cuentas. Un chaval pequeño que ya domina un buen pull-up de dos, con equilibrio, coordinación y capacidad para elevarse y tirar con naturalidad, está desarrollando herramientas que después pueden ser muy difíciles de incorporar. El tiro exterior puede llegar con el crecimiento y el trabajo físico; los buenos hábitos técnicos y la coordinación fina hay que construirlos desde temprano.

Y hay una cuestión que a veces se confunde en cantera: que un tiro entre no significa necesariamente que esté bien ejecutado. A esas edades, el resultado puede esconder compensaciones que funcionan momentáneamente porque el jugador tiene fuerza, coordinación o simplemente acierto. El entrenador debería mirar también el proceso: pies, equilibrio, alineación, preparación, punto de liberación, velocidad de ejecución y capacidad para repetir el gesto.

Eso sí, haría una pequeña matización a la crítica al triple. No creo que el problema sea enseñar a tirar de tres, sino convertir el triple en el objetivo antes de dominar el tiro. 

Un jugador joven debería aprender a tirar bien desde diferentes distancias y situaciones, y posteriormente ampliar su rango. Si el jugador termina lanzando de tres con una mecánica sólida, perfecto. Si para llegar a la línea de tres empieza a deformar completamente su gesto, probablemente estamos priorizando el resultado sobre la formación.

Y precisamente jugadores como Mike James o Shane Larkin ilustran bien otra idea: siendo pequeños para el baloncesto de élite, su capacidad para crearse espacio, cambiar de ritmo y castigar desde la media distancia les da una dimensión ofensiva enorme. El tiro de dos no tiene por qué ser un vestigio del baloncesto antiguo; puede ser una herramienta extraordinariamente valiosa cuando el rival elimina el triple y protege el aro.

En definitiva, quizá la pregunta que deberían hacerse las canteras no es «¿mete el triple?», sino:

«¿Estamos formando a un jugador capaz de meter cualquier tiro cuando el juego se lo demande?»

Porque el baloncesto moderno exige eficiencia, sí, pero la técnica sigue siendo la que permite que esa eficiencia sobreviva cuando aumenta la velocidad, la presión y el nivel de los defensores.