*** ¿Está Jerez muerto? ***
¿Está Jerez muerto? No. Pero su centro ha perdido buena parte de la vida cotidiana que tuvo en otras épocas.
Después de revisar algunos datos, creo que la cuestión no es buscar culpables, sino entender qué ha ocurrido.
Jerez tenía unos 175.653 habitantes en 1981 y supera hoy los 213.000. Por tanto, la ciudad no se ha despoblado.
Pero el Centro Histórico sí sufrió un fuerte proceso de pérdida de población. El Ayuntamiento estimaba unos 27.500 habitantes en el ámbito del Centro Histórico en 2013, frente a unos 19.770 en 2020: alrededor de un 28% menos. Al mismo tiempo, Jerez en su conjunto prácticamente mantenía su población.
Es decir: la ciudad creció mientras una parte importante de su población se desplazaba fuera del centro.
Y no fue solamente una cuestión residencial.
Durante las últimas décadas se produjo una transformación mucho más profunda:
• expansión de nuevas zonas residenciales;
• crecimiento del automóvil y de la movilidad;
• aparición de grandes superficies comerciales;
• desplazamiento de cines, comercio y ocio hacia otros espacios;
• pérdida de peso de actividades industriales y bodegueras;
• reducción de oficinas y sucursales bancarias;
• transformación de los hábitos de consumo;
• y, más recientemente, digitalización e Internet, que han cambiado radicalmente la forma de comprar, trabajar y relacionarse.
El resultado no es que los jerezanos hayan dejado de consumir o de divertirse.
Es que cada vez menos actividades obligan a hacerlo en el centro.
Antes se concentraban allí muchas funciones: vivir, trabajar, comprar, hacer gestiones, ir al cine, tomar una copa, comer o simplemente encontrarse.
Hoy esas funciones están mucho más repartidas.
Y esto explica una paradoja:
Jerez puede tener más de 213.000 habitantes y, sin embargo, determinadas calles del centro pueden estar prácticamente vacías una noche cualquiera.
El turismo tampoco resuelve necesariamente el problema. Jerez registra una importante actividad turística, pero ésta se concentra especialmente en determinados períodos, acontecimientos y zonas. Una ciudad viva necesita algo más que turistas: necesita residentes, empleo, comercio, cultura y ocio cotidiano.
Por eso quizá la pregunta correcta no sea:
¿Quién mató el centro de Jerez?
Sino:
¿Qué ocurrió para que las actividades que antes obligaban a los jerezanos a coincidir en el centro fueran desapareciendo, desplazándose o digitalizándose?
Ésa es la investigación que merece la pena hacer.
No para buscar culpables.
Para entender qué pasó y aprender de ello.
