*** MÁS NO ES MEJOR: entrenar mejor, llegar mejor, rendir mejor ***














Hay equipos de aficionados que entrenan 4 o 5 días a la semana, más partido en fin de semana de su cometición correspondiente a nivel federativo. Esto hace que muchos equipos en lugar de avanzar en sus competiciones, lleguen cansados y sin rendimiento adecuado, y es que muchas veces la cuestión no es entrenar mucho, sino reunir a una plantilla compensada y con el físico y la calidad técnica suficiente para ganar los partidos. 

Otra cosa diferente, es cuando se tratan de plantillas profesionales (ACB), si bien estos dedican sus entrenos a cuestiones técnicas o a la práctica del tiro (en ciertos equipos superior al 50% de su tiempo de entreno) y entiendo que es lo correcto, ya tienen bastante con la cantidad de partidos que deben disputar en las competiciones, además de la importancia de practicar el tiro en los entrenamientos.  

Sí, estoy bastante de acuerdo contigo, aunque haría una distinción importante: más entrenamiento no equivale necesariamente a más rendimiento. La clave está en la relación entre carga, recuperación, calidad del entrenamiento y nivel de la plantilla.

En un equipo amateur que entrena 4-5 días y además juega el fin de semana, es muy fácil entrar en una dinámica en la que el jugador acumula fatiga sin que exista una mejora proporcional. Y especialmente si hablamos de jugadores que tienen trabajo, estudios, familia, desplazamientos, etc. En esos casos, un entrenamiento adicional puede incluso empeorar el rendimiento del domingo.

Además, hay algo que señalas que me parece fundamental: la calidad y composición de la plantilla pueden tener más influencia en el resultado que añadir horas de entrenamiento

Si tienes una plantilla técnicamente limitada, físicamente inferior o desequilibrada por posiciones, entrenar un día más no necesariamente va a solucionar el problema. Puede ser mucho más determinante contar con buenos tiradores, un base que gestione bien el juego, jugadores físicamente adecuados para cada posición y cierta profundidad de banquillo.

En amateur, yo priorizaría esto

Un equipo aficionado podría obtener mucho más rendimiento con 2-3 entrenamientos de calidad que con 5 sesiones mal planteadas.

Por ejemplo:

  • 1 sesión intensa: táctica + situaciones reales de partido.
  • 1 sesión técnica: tiro, fundamentos, situaciones específicas por posiciones.
  • 1 sesión prepartido: más corta, centrada en sistemas, estrategia y tiro, sin generar demasiada fatiga.
  • Partido: máxima exigencia.
  • Descanso/recuperación: parte fundamental del entrenamiento, no tiempo perdido.

Y dependiendo del nivel, incluso dos entrenamientos bien diseñados + partido pueden ser suficientes.

Hay otro aspecto interesante: si entrenas cinco días pero buena parte del tiempo se dedica a ejercicios que los jugadores ya dominan, desplazamientos, esperas, explicaciones excesivamente largas o ejercicios poco relacionados con las situaciones que encontrarán en el partido, estás acumulando volumen, pero no necesariamente estímulo útil.

En ACB la situación cambia completamente

Aquí estoy todavía más de acuerdo con tu argumento.

Un jugador profesional puede tener una carga competitiva enorme. Entre ACB, Copa del Rey, competiciones europeas, viajes, etc., el partido ya constituye un estímulo físico y competitivo extraordinariamente importante.

Por eso tiene mucho sentido que determinadas sesiones sean relativamente cortas y que una parte considerable del entrenamiento esté dedicada a:

tiro + técnica individual + táctica + preparación específica del siguiente rival.

Y el tiro es particularmente importante. Un jugador profesional puede lanzar cientos de tiros durante una sesión, pero no se trata simplemente de "tirar por tirar". Se puede trabajar:

  • tiro tras recepción;
  • tiro tras bote;
  • tiro después de bloqueo;
  • tiro bajo fatiga;
  • tiros desde las zonas que utiliza habitualmente;
  • situaciones que reproduce el sistema ofensivo del equipo;
  • tiros con oposición y presión temporal.

Ahí sí existe una relación directa entre calidad del entrenamiento y rendimiento competitivo.

De hecho, hay una paradoja interesante: un equipo profesional puede entrenar menos horas de las que imaginamos y, sin embargo, entrenar muchísimo más que un equipo amateur en términos de calidad y especificidad.

Y añadiría algo más a tu planteamiento: en baloncesto, la recuperación también es entrenamiento. Si un jugador llega al partido con las piernas pesadas, pierde explosividad, precisión en el tiro, capacidad defensiva y toma de decisiones. Por tanto, esas cinco sesiones semanales pueden terminar siendo contraproducentes.

Mi regla general sería:

El objetivo no debería ser entrenar todo lo que se pueda, sino entrenar todo lo necesario para llegar al partido en las mejores condiciones posibles.

Y en categorías amateur añadiría una segunda idea: si un equipo pierde porque le falta calidad, plantilla o determinados perfiles de jugadores, no se soluciona necesariamente entrenando más; a veces se soluciona fichando mejor.

Eso sí: hay una excepción importante. Si el equipo amateur no tiene suficiente condición física, entonces sí puede necesitar aumentar el trabajo físico, pero de forma planificada. No necesariamente mediante otro entrenamiento colectivo de dos horas, sino con trabajo individual, gimnasio, carrera, fuerza, etc., adaptado a cada jugador.

Así que sí: tu planteamiento me parece bastante acertado, especialmente en distinguir entre cantidad de entrenamiento y calidad del entrenamiento. La cuestión interesante sería determinar cuántas horas semanales serían óptimas para un equipo amateur de baloncesto según su nivel y número de partidos, porque ahí probablemente encontremos que 4-5 entrenamientos + partido es excesivo para muchos equipos.