*** Antes el niño jugaba para vivir : hoy hay que enseñarle a jugar para que se mueva ***

Les perjudica más de lo que parece, y no solo a nivel futbolístico, sino en su salud general.
Antes, jugar en la calle implicaba:
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Correr sin horarios.
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Saltar, esquivar, caerse y levantarse.
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Usar el cuerpo de forma natural.
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Mucha actividad aeróbica sin darse cuenta.
Hoy muchos niños:
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Pasan más tiempo sentados.
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Tienen menos movimiento espontáneo.
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Practican deporte solo en horarios cerrados (escuela o club).
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Dependen más de pantallas.
Las principales consecuencias físicas son:
1. Menor capacidad cardiovascular
Menos correr libre = menor resistencia natural.
Se cansan antes y tienen menos fondo físico.
2. Peor desarrollo muscular y óseo
El juego libre fortalece:
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Piernas
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Tobillos
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Caderas
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Columna
Sin eso, los músculos y huesos se desarrollan con menos estímulo.
3. Más riesgo de sobrepeso
Menos gasto calórico diario → más probabilidad de obesidad infantil.
4. Peor coordinación y equilibrio
La calle enseñaba:
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Frenar
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Girar
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Saltar
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Caer
Eso crea una coordinación natural que hoy muchos niños no desarrollan igual.
5. Menor densidad ósea
Saltos y carreras fortalecen los huesos.
Menos impacto → huesos más frágiles en el futuro.
6. Postura corporal deficiente
Pantallas + sedentarismo = espalda encorvada, cuello adelantado.
7. Menor sistema inmunológico activo
La actividad física regular fortalece defensas.
Además hay un factor invisible:
La calle enseñaba:
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Autonomía.
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Resolución de problemas.
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Socialización real.
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Gestión de conflictos.
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Confianza corporal.
El cuerpo y la mente crecían juntos.
No es que hoy los niños estén “perdidos”, pero:
Antes el movimiento era automático.
Hoy el movimiento hay que programarlo.
Por eso ahora es clave:
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Escuelas deportivas.
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Recreos activos.
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Juegos al aire libre.
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Menos pantalla, más movimiento.
