*** ¿Se convierten estrellas veteranas como Kevin Durant (37) o LeBron (41) en un problema para sus equipos con jugadores más jóvenes?

Pues hay que jugar para ellos, cambiar los sistemas, jugar más lento, etc., y esto les quitan protagonismos a jóvenes ascendentes. A esas edades, sin dudas, no es lo mismo que cuando eran veinteañeros.
Es un debate muy pertinente y nada sencillo. La respuesta corta es: pueden serlo, pero no necesariamente. Depende mucho del contexto, del rol que asuman y de cómo el equipo gestione su presencia.
1. Ya no son los de antes (aunque sigan siendo élite)A los 37 o 41 años, por muy excepcionales que sean Durant o LeBron, no impactan igual que cuando tenían 25:
-
necesitan más descanso,
-
seleccionan más esfuerzos,
-
juegan a otro ritmo,
-
y condicionan los sistemas ofensivos.
Esto obliga a los equipos a adaptarse a ellos, no al revés. Y ahí surge el conflicto.
2. El “jugar para ellos” puede frenar el crecimiento jovenCuando un equipo se construye alrededor de una superestrella veterana:
-
los jóvenes tienden a esperar en las esquinas,
-
reducen su volumen de decisiones,
-
juegan con menos libertad,
-
y aprenden a “cumplir” más que a crear.
Eso sí puede limitar su desarrollo, especialmente si hablamos de jugadores que necesitan balón, errores y protagonismo para crecer.
3. Pero también pueden ser un acelerador de aprendizajeEl otro lado de la moneda:
-
entrenar y competir con LeBron o Durant enseña profesionalismo,
-
lectura del juego,
-
preparación física y mental,
-
y cómo se gana en la NBA.
Para algunos jóvenes, eso es oro puro. El problema no es compartir equipo con una estrella veterana, sino vivir permanentemente a su sombra.
4. El ritmo del juego importa (y mucho)Los veteranos tienden a:
-
jugar más lento,
-
abusar del aclarado,
-
priorizar ejecución sobre ritmo.
En una NBA cada vez más rápida y dinámica, esto puede chocar con el perfil de muchos jóvenes, que crecen mejor en sistemas más libres, con pace alto y errores permitidos.
5. La clave está en el rol y el egoAquí está el punto crítico:
-
Si la estrella veterana acepta ser una referencia, no el centro absoluto, suma.
-
Si exige que todo pase por él “porque siempre ha sido así”, resta.
No es lo mismo un LeBron que dirige y empodera, que uno que monopoliza. No es lo mismo un Durant que fluye en el sistema, que uno que vive del ISO constante.
ConclusiónLas estrellas veteranas no son un problema por su edad, sino por cómo se les utiliza y cómo se utilizan ellas mismas.
Pueden:
-
elevar el techo competitivo a corto plazo,
-
pero bajar el techo de desarrollo a medio plazo.
La gran pregunta que deben hacerse las franquicias es clara: ¿estamos formando un equipo para ganar ahora… o para crecer mañana?
Porque intentar hacer ambas cosas alrededor de una superestrella de 40 años suele salir caro.
El equilibrio es difícil. Y no todos los equipos lo consiguen. 🏀
