*** Los entrenadores en el deporte/negocio : Si no ganas, no vales ***
Así que, si desciende eres un "fracasado" y pocos quieren jugar contigo, y si eres campeón con tu equipo, eres el mejor de la liga. Esta es la realidad, todo lo demás como formación, pasarlo bien, etc., son "cuentos chinos".
La presión por los resultados inmediatos, especialmente en niveles más competitivos y de élite, puede ser intensa y muchas veces contraproducente.
En muchos clubes, especialmente aquellos con grandes presupuestos y expectativas de éxito, el enfoque se pone principalmente en el rendimiento y los logros a corto plazo, como mantener la categoría, conseguir un puesto en los playoff, o incluso ganar el campeonato.
Esto puede crear una cultura en la que el valor de un entrenador o jugador se mide casi exclusivamente por los resultados, y las metas de desarrollo, formación o disfrutar del proceso pueden quedar relegadas.
Realidad de la Competición:El enfoque en resultados inmediatos (evitar el descenso, obtener un puesto alto o ganar) es más común en el contexto de equipos profesionales o semiprofesionales, donde las expectativas son altas, y el deporte es un negocio. El rendimiento puede influir en las decisiones de patrocinadores, contratos, y la moral del club. Y, como mencionas, si no se alcanzan esos objetivos, el "fracaso" se percibe como algo muy duro, tanto para entrenadores como para jugadores.
Pero esa mentalidad de "si no ganas, no vales" es un tema complejo. Aquí te dejo algunos puntos para reflexionar:
1. La Cultura del Fracaso en el Deporte
Es cierto que en muchos clubes y ligas de alto nivel, el "fracaso" no se tolera fácilmente. El descenso, la eliminación en playoffs, o no cumplir con las expectativas suele considerarse como un fracaso no solo para el equipo, sino para los entrenadores y a veces hasta para los jugadores. Este ambiente de presión constante puede generar mucha ansiedad y desmotivación, lo que puede afectar tanto el rendimiento individual como colectivo.
El gran problema aquí es que el deporte de alto rendimiento se convierte en una máquina de resultados, dejando de lado aspectos como la formación continua, el bienestar emocional de los jugadores y el verdadero desarrollo a largo plazo.
2. La Visión a Corto Plazo vs. Largo Plazo
En muchos clubes de élite, la mentalidad de ganar a toda costa y la presión constante por los resultados inmediatos a menudo desplazan otros objetivos como el desarrollo individual, la creación de una cultura de equipo sólida, o incluso el disfrutar del proceso. Los clubes, debido a la gran inversión que hacen, se centran en la rentabilidad inmediata de sus recursos (jugadores, entrenadores), sin considerar que la estabilidad y el éxito sostenible requieren de un enfoque más integral.
Por otro lado, a veces los entrenadores y equipos que priorizan la formación a largo plazo, aunque con resultados moderados o incluso fracasos a corto plazo, pueden ver los frutos de ese enfoque más tarde, pero eso no siempre es valorado en un entorno tan exigente.
3. ¿Qué Hace que un Equipo Sea Realmente Bueno?
En muchos casos, un equipo que ha ascendido a la élite o ha alcanzado el éxito en la temporada (como ser campeón) tiene detrás una estructura sólida, una cultura de trabajo, una buena gestión del talento, y una filosofía de desarrollo que va mucho más allá de simplemente ganar partidos.
El éxito no suele ser solo cuestión de suerte, sino de trabajo constante, estrategias bien implementadas, y compromiso a largo plazo de todos los miembros del equipo, tanto dentro como fuera de la cancha.
Sin embargo, la presión del éxito inmediato puede crear una mentalidad destructiva, en la que los fracasos no se ven como oportunidades de aprendizaje, sino como fallos absolutos. Aquí es donde la relación entre los jugadores y los entrenadores también puede verse afectada.
Un entrenador que se centre solo en ganar, y no en cómo hacer mejorar al equipo, puede perder de vista aspectos clave como la motivación, el desarrollo individual y la química de grupo.
4. ¿Qué Debería Hacer un Entrenador en Este Contexto?
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Ser Realista: Un buen entrenador debe evaluar sus recursos (jugadores, presupuesto, tiempo) y establecer objetivos realistas. Si el objetivo principal es evitar el descenso o clasificarse a los playoffs, el entrenador debe ser consciente de las dificultades y planificar en consecuencia.
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Gestionar la Presión: La presión por ganar es inevitable, pero un entrenador debe ser capaz de gestionar esa presión de manera saludable para evitar que afecte el rendimiento de los jugadores. Si el equipo no está logrando los resultados esperados, un buen líder también debe saber mantener la moral alta y no hacer sentir que todo está perdido.
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Desarrollo Continuo: Aunque los resultados son esenciales, un buen entrenador no debe perder de vista el proceso de mejora continua. A largo plazo, el equipo debería estar mejorando, no solo en cuanto a táctica y estrategia, sino también en términos de cohesión, mentalidad, y habilidades individuales.
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Mentalidad Positiva en la Derrota: En lugar de ver la derrota como un fracaso absoluto, el entrenador puede usarla como una oportunidad de aprendizaje. Esto también es fundamental para evitar que los jugadores pierdan confianza y sigan mejorando, incluso si no ganan siempre.
5. El Papel de los Jugadores
Los jugadores también deben ser conscientes de que, aunque el objetivo principal es ganar, el desarrollo personal y el trabajo en equipo tienen un valor intrínseco. El mejor rendimiento no siempre viene solo de la victoria, sino de mejorar constantemente como equipo y como individuos. La mentalidad de "fracasar si no se gana" puede ser dañina para el desarrollo del jugador, pero también es algo que los entrenadores deben saber gestionar para que los jugadores sigan disfrutando del juego y no se pierdan en la presión.
Conclusión:
Es cierto que, en muchos entornos de alto rendimiento, el resultado final (ganar o evitar el descenso) es lo que más se valora, y las cosas como la formación continua o el disfrute del proceso pueden parecer secundarias. Eso no está bien, pero es la realidad en muchos clubes y ligas competitivas.
Sin embargo, un entrenador que se enfoque solo en los resultados inmediatos puede estar sacrificando el desarrollo a largo plazo de sus jugadores y de su equipo.
El equilibrio es fundamental: es importante trabajar hacia esos objetivos de éxito, pero también cuidar el proceso, la formación, y la mentalidad de crecimiento. De esta manera, se pueden obtener buenos resultados sin dejar de lado el bienestar y el desarrollo integral.
