*** Cooper Flagg, la gran esperanza blanca de la NBA ***
En básquet supo estar algo más repartido hace décadas, pero hoy la realidad marca que, si tomamos a los yanquis en su totalidad, son prácticamente nulos los jugadores blancos entre el grupo de los mejores.
En todo caso, eso corresponde a extranjeros, como Nikola Jokic o Luka Doncic, pero no a norteamericanos.
Tomemos como referencia los 3 equipos ideales del año pasado: salvo Jokic, no hay ningún blanco allí. Tampoco en los quintetos defensivos (sin contar a los extranjeros)o, ni en los votos a MVP, ni a rookie del año. Solo aparecen un par en sexto hombre (Ty Jerome y Alex Caruso) y en mayor progreso (Chistian Baun, Austin Reaves, Tyler Herro, Payton Pritchard).
La llegada de Cooper Flagg este año revive las chances de cambiar esa historia. ¿Desde cuándo no ocurre? Para empezar, digamos que los últimos 7 MVP fueron ganados por extranjeros (1 Shai, 3 Jokic, 1 Embiid, 2 Giannis). Para irse al último MVP blanco y yanqui hay que irse 40 años atrás, cuando Larry Bird ganó su tercero en fila en 1985/86. Luego nunca más. Si medimos los primeros 40 años y los últimos 40, la diferencia es notable.
Entre 1955/57 y 1985/86 (menos de 31 años en realidad, porque en los primeros 10 no estaba ese premio), ganaron el MVP los siguientes jugadores blancos: Bob Pettit, Bob Cousy, Dave Cowens, Bill Walton y Larry Bird. En total, 8 de 31. Desde 1986 a hoy: 0 de 39. Y no cambiará eso este año, ya que Cooper Flagg está lejos todavía de entrar en la pelea por ese sitio.
Si Flagg estará en condiciones de serlo próximamente es una incógnita, aunque hay que reconocerle al pibe que nunca hubo un proyecto como él en la NBA. Recién tiene 19 años pero con todas las condiciones: físico, atleticidad, inteligencia, tiro, carácter.
Tomemos como referencia los 3 equipos ideales del año pasado: salvo Jokic, no hay ningún blanco allí. Tampoco en los quintetos defensivos (sin contar a los extranjeros)o, ni en los votos a MVP, ni a rookie del año. Solo aparecen un par en sexto hombre (Ty Jerome y Alex Caruso) y en mayor progreso (Chistian Baun, Austin Reaves, Tyler Herro, Payton Pritchard).
La llegada de Cooper Flagg este año revive las chances de cambiar esa historia. ¿Desde cuándo no ocurre? Para empezar, digamos que los últimos 7 MVP fueron ganados por extranjeros (1 Shai, 3 Jokic, 1 Embiid, 2 Giannis). Para irse al último MVP blanco y yanqui hay que irse 40 años atrás, cuando Larry Bird ganó su tercero en fila en 1985/86. Luego nunca más. Si medimos los primeros 40 años y los últimos 40, la diferencia es notable.
Entre 1955/57 y 1985/86 (menos de 31 años en realidad, porque en los primeros 10 no estaba ese premio), ganaron el MVP los siguientes jugadores blancos: Bob Pettit, Bob Cousy, Dave Cowens, Bill Walton y Larry Bird. En total, 8 de 31. Desde 1986 a hoy: 0 de 39. Y no cambiará eso este año, ya que Cooper Flagg está lejos todavía de entrar en la pelea por ese sitio.
Si Flagg estará en condiciones de serlo próximamente es una incógnita, aunque hay que reconocerle al pibe que nunca hubo un proyecto como él en la NBA. Recién tiene 19 años pero con todas las condiciones: físico, atleticidad, inteligencia, tiro, carácter.
Flagg necesitará ahora, además de mejorar cada aspecto de su juego, encontrar los caminos para que su equipo gane, porque si algo cambió en su futuro inmediato es que se esperaba que llegara a un equipo con chances de ser protagonista tras el affaire Doncic-Davis.
Sin embargo, eso no solo quedó vedado para esta campaña, tras la lesión de Kyie Irving, sino también en un futuro corto, por el trade de Davis por poco a cambio, esperando que el equipo se reinicie alrededor de Cooper. Eso lleva tiempo. Doncic logró con su propio peso ponerlo arriba, pero no parece que Cooper tenga semejante poder individual, aunque nunca se sabe. Lo que sí se sabe es que Flagg es distinto. Y que puede cambiar o interrumpir una tendencia histórica.
Sin embargo, eso no solo quedó vedado para esta campaña, tras la lesión de Kyie Irving, sino también en un futuro corto, por el trade de Davis por poco a cambio, esperando que el equipo se reinicie alrededor de Cooper. Eso lleva tiempo. Doncic logró con su propio peso ponerlo arriba, pero no parece que Cooper tenga semejante poder individual, aunque nunca se sabe. Lo que sí se sabe es que Flagg es distinto. Y que puede cambiar o interrumpir una tendencia histórica.


