*** La pregunta no es ¿Qué elimino de mi vida? sino: ¿Qué pongo primero todos los días? ***
Un jugador top NBA no llega solo por “evitar móvil, novia o cerveza”. Llega porque durante 10-15 años convierte casi toda su vida en una prioridad obsesiva: sueño, entrenamiento, recuperación, alimentación, gestión emocional, repetir fundamentos cuando nadie mira. La diferencia suele estar más en la constancia extrema que en la ausencia total de distracciones.
Y además hay selección brutal: genética, entorno, acceso a entrenadores, empezar muy joven, salud, oportunidades… Miles trabajan muchísimo; muy pocos llegan.
Lo que sí cambia hoy es que hay más estímulos compitiendo por atención:
- móvil → dopamina constante, menos foco profundo
- redes → comparación continua
- ocio ilimitado → cuesta sostener aburrimiento y disciplina
- comida ultraprocesada → energía peor
- alcohol → recuperación y sueño afectados
Eso puede hacer más difícil desarrollar una mentalidad de élite, sí.
Pero cuidado con pensar: “como tengo internet, pareja o vida normal, es imposible llegar lejos”.
Muchos atletas top tienen relaciones, juegan videojuegos, usan redes o salen. La diferencia es que su identidad principal sigue siendo el objetivo.
La pregunta que suelen hacerse los muy buenos no es: “¿Qué elimino de mi vida?” sino “¿Qué pongo primero todos los días?”
No hace falta vivir como un monje para ser excelente. Para ser uno de los 20 mejores del mundo en algo, ahí sí la vida empieza a parecerse más a una obsesión.
Predicando en el Desierto
Miguel A Soto




