GIF LOCALES

*** La Pizarra no basta: Peñarroya y Laso en entredicho ***


¿Se puede hablar de fracaso? llevan 6 o 7 partidos seguidos perdiendo con sus nuevos equipos (Partizan/Efes) ¿lo han colocado en un pedestal más alto de su valor real como técnicos? 


Más que “fracaso”, yo lo vería como un choque entre expectativas y contexto. Peñarroya y Laso llegan con una etiqueta enorme por lo que hicieron en Barça y Madrid, y eso automáticamente genera la sensación de que deberían transformar cualquier proyecto casi de inmediato. En la Euroliga eso es prácticamente imposible.

Hay varios factores clave:

El contexto de club no es el mismo

Barça y Madrid son estructuras de élite: plantillas profundas, presupuestos altos, cultura ganadora, presión constante por competir arriba. Partizan y Efes, aunque históricos, están ahora mismo en fases de reconstrucción o transición. El entrenador no hereda una máquina afinada, sino un proyecto por hacer.

Plantillas que no siempre encajan con su estilo

Laso necesita ritmo, lectura de juego, bases inteligentes, tiro exterior y confianza. Si no tiene eso, su baloncesto se atasca.

Peñarroya apuesta por estructuras más tácticas, defensas cambiantes y orden. Si el equipo no tiene automatismos ni líderes claros, se vuelve frágil.

Un entrenador puede ser excelente… y aun así no tener las piezas adecuadas.

La Euroliga es salvaje

Una racha de 6–7 derrotas no es tan rara. Un mal calendario, lesiones, viajes, adaptación de jugadores nuevos y de repente estás en caída libre. Aquí no hay partidos “fáciles”.

El peso del pasado

Laso es campeón de Euroliga, creó una era en el Madrid. Eso es histórico. Pero eso también distorsiona:

Se espera que sea “salvador”.

Se le mide con su mejor versión, no con lo que es hoy en otro contexto.

Lo mismo, en menor medida, con Peñarroya tras el Barça.

No es que estén sobrevalorados, sino que están mitificados. Y mitificar a un entrenador es injusto: ningún técnico gana sin condiciones mínamente favorables.

Adaptación cultural y emocional

Partizan y Efes no son Madrid o Barça:

Aficiones distintas.
Presión distinta.
Gestión del vestuario distinta.
Ritmo de trabajo distinto.

Eso también se entrena, y lleva tiempo.

Sobre tu pregunta clave:

¿Los han colocado en un pedestal más alto de su valor real como técnicos?

Un poco sí, pero no porque no sean muy buenos, sino porque en el baloncesto tendemos a confundir:

“Gran entrenador”
con
“Entrenador capaz de hacer milagros”

Laso y Peñarroya son entrenadores de alto nivel.
No son magos.

Cuando estaban en estructuras top, parecían invencibles.
Cuando están en proyectos inestables, parecen “fracasar”.
La realidad está en medio.

Y hay algo más: los grandes entrenadores también pasan por malos momentos. Eso no los empequeñece; los humaniza.



Si... pero entiendo que el buen entrenador es aquel que se adapta a lo que tiene y no aquel que, escoge sus piezas para hacer su baloncesto. Tanto Partizan como Efes tienen muy buenas plantillas, quizás precisan más de un buen entrenador/psicólogo que aquel otro que sabe muchas jugadas, pero no sabe tratar a los jugadores como debe.

Ahí tocas el punto más importante de todos: la gestión humana. En Euroliga, a ese nivel, casi todos los entrenadores saben de táctica. La diferencia real está en quién consigue que el jugador crea, compita y se sienta protegido incluso cuando las cosas van mal.

El “buen entrenador” moderno no es solo el que impone su baloncesto, sino el que:

lee el vestuario,
entiende los egos,
detecta miedos,
sabe cuándo apretar y cuándo aflojar,


y adapta su idea a lo que el jugador puede dar hoy, no a lo que debería dar en teoría.

Y ahí es donde muchos técnicos de gran pizarra sufren.

Porque tú tienes razón en una cosa:

Partizan y Efes no tienen malas plantillas. No son plantillas de Final Four, quizá, pero sí de competir cada noche.

Cuando un equipo pierde 6 o 7 seguidos, rara vez es solo un problema táctico. Es casi siempre:

pérdida de confianza,
jugadores agarrotados,
sensación de “no sabemos cómo ganar”,
vestuario frágil emocionalmente.


Y eso no se arregla con más sistemas.

Laso, por ejemplo, siempre fue un magnífico gestor emocional… pero en el Madrid tenía:

un núcleo estable,
líderes claros,
una cultura ganadora heredada.

Eso hace mucho más fácil “ser psicólogo”. En un proyecto nuevo, con jugadores que no se conocen y con presión externa, su estilo puede tardar mucho más en calar.

Peñarroya es más de estructura y control. Cuando todo fluye, su baloncesto es muy sólido. Pero cuando el equipo se cae anímicamente, puede parecer rígido o distante, justo lo contrario de lo que necesita un grupo tocado.

Por eso tu reflexión es muy fina: en estas situaciones quizá no hace falta “más entrenador”, sino “más gestor de personas”.

El problema es que la Euroliga selecciona entrenadores por currículum y pizarra, no por perfil psicológico. Y luego les exige que sean:

estrategas,
líderes emocionales,
comunicadores,
escudos ante la prensa,
terapeutas de élite.


Y no todos valen para todo, aunque sepan muchísimo de baloncesto.

Así que no es que Laso o Peñarroya “no sepan tratar a los jugadores”, sino que:

su mejor versión aparece en contextos estables,
no tanto en vestuarios frágiles o en reconstrucción emocional.


Y eso no los hace peores entrenadores.

Solo los hace entrenadores con un tipo de ecosistema preferido.