*** ¿Por qué las nuevas franquicias de la NBA se cotizan entre 7.000 y 9.000 millones de dólares? ***
Ayer, la NBA oficializó que Las Vegas y Seattle ya son formalmente nuevas franquicias a ser analizadas más en profundidas para que se incorporen a partir de la temporada 2028/29 de la NBA. Las cifras que se manejan para que ambas accedan a ese privilegio es de entre 7.000 y 9.000 millones de dólares. ¿En qué se sostienen esas cifras?
En primer lugar, el listón quedó muy alto desde la venta de los Lakers el año pasado en un valor que cotizó a la histórica franquicia en unos 10.000 millones de dólares, un 65% más que la anterior venta, de la otra franquicia híper famosa, Boston Celtics, también en el 2025, por 6.100 millones.
¿Cuál es la lógica para que valgan eso?
Si nos enfocamos en lo que ganan anualmente, parecería exagerado. Los 30 equipos actuales varían sus beneficios entre los 30-50 millones y los 362 de Golden State (la franquicia más cara hoy, valuada en 11.300 millones), que no está ni cerca de la media. ¿Entonces?
Los analistas financieron lo tienen más claro: no es la ganancia anual el gran negocio, sino el crecimiento en el valor de las franquicias (un patrimonio que se mantiene y sube) y, sobre todo, el alrededor, cada vez más notorio: emprendimientos inmobiliarios, estadio, shoppings y, en algunos casos (Las Vegas es el más evidente), casinos. Redondo.
Además, los nuevos dueños saben que se meten en un club exclusivo que recibe luego más beneficios, aunque ocasionalmente. Pero en este caso puntual, por ejemplo, lo que aporten los dos nuevos integrantes se repartirá entre los 30 que ya están. Si la cifra alcanza, en total, los 14.000 a 20.000 millones, el cálculo es fácil: unos 500 millones de base para cada uno. No está mal.
Para Las Vegas la inversión será mayor, porque si bien se espera que arranque jugando en el T-Mobile, ya construido, la idea es que construya uno nuevo (hay varias zonas posibles), cuyo costo será enorme.
Los analistas financieron lo tienen más claro: no es la ganancia anual el gran negocio, sino el crecimiento en el valor de las franquicias (un patrimonio que se mantiene y sube) y, sobre todo, el alrededor, cada vez más notorio: emprendimientos inmobiliarios, estadio, shoppings y, en algunos casos (Las Vegas es el más evidente), casinos. Redondo.
Además, los nuevos dueños saben que se meten en un club exclusivo que recibe luego más beneficios, aunque ocasionalmente. Pero en este caso puntual, por ejemplo, lo que aporten los dos nuevos integrantes se repartirá entre los 30 que ya están. Si la cifra alcanza, en total, los 14.000 a 20.000 millones, el cálculo es fácil: unos 500 millones de base para cada uno. No está mal.
Para Las Vegas la inversión será mayor, porque si bien se espera que arranque jugando en el T-Mobile, ya construido, la idea es que construya uno nuevo (hay varias zonas posibles), cuyo costo será enorme.
El último estadio que se hizo fue el monstruoso Intuit Dome de los Clippers en Los Ángeles, que salió unos 2.000 millones de dólares. Seattle ya tiene cancha (motivo que provocó en su momento la salida de la ciudad hacia Oklahoma City): el Climate Pledge Arena para 18.000 personas, donde juega hoy Seattle Storm de la WNBA y Seattle Kraken, de la NHL.
Falta poco para saber el número final, pero algo queda fuera de discusión: la NBA es una máquina de hacer dinero.
Falta poco para saber el número final, pero algo queda fuera de discusión: la NBA es una máquina de hacer dinero.
