*** LAS CANTERAS: ¿Una cuestión de Talento o de Presupuesto? ***
Hablar de canteras en este país no es solo hablar de formación… es hablar de presupuesto. Porque, aunque nos gusta decir que el talento lo es todo, la realidad es otra: el talento necesita recursos para crecer. Y ahí es donde empieza la desigualdad.
Los clubes profesionales, con estructuras sólidas y financiación, pueden potenciar sus canteras fichando jugadores —muchas veces extranjeros— con un físico y una proyección muy por encima de la media.
Jugadores altos, preparados, seleccionados casi como materia prima de élite.
Mientras tanto, los clubes aficionados hacen lo que pueden.
Mientras tanto, los clubes aficionados hacen lo que pueden.
Trabajan con lo que tienen.
Forman desde la base, desde el esfuerzo diario, desde la ilusión de los niños y el compromiso de entrenadores muchas veces vocacionales.
Y luego llega la competición.
Y ahí es donde el discurso de la igualdad se rompe.
Porque no compiten solo equipos… compiten presupuestos.
No compiten solo jugadores… compiten estructuras.
No compiten solo ideas… compiten modelos.
El resultado es evidente: canteras profesionales que dominan, y canteras modestas que resisten.
¿Significa eso que no hay mérito en los grandes?
No. Trabajan bien, captan talento, lo desarrollan.
Pero tampoco podemos ignorar que el punto de partida no es el mismo.
Y sin igualdad en el punto de partida, es muy difícil hablar de igualdad en el resultado.
Aun así, hay algo que nunca aparece en los presupuestos: la pasión.
Y ahí, muchas veces, los clubes pequeños compiten de tú a tú.
Porque donde no llega el dinero, llegan las personas.
Entrenadores que educan, no solo entrenan.
Clubes que forman, no solo compiten.
Jugadores que crecen sin atajos.
Quizá no ganen siempre en el marcador… pero ganan en algo que el sistema no puede comprar.
Por eso, hablar de canteras es también preguntarse:
¿qué queremos formar? ¿jugadores para competir hoy… o personas y jugadores para el futuro?
Porque el verdadero éxito de una cantera no siempre se mide en títulos, sino en todo lo que deja cuando el partido termina.
Predicando en el Desierto
Miguel A Soto



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