***Wembanyama se declara MVP él mismo y la NBA no puede mirar hacia otro lado ***
El momento en que todo cambió
Tras la victoria de los San Antonio Spurs ante los Miami Heat el pasado 24 de marzo, con 26 puntos, 15 rebotes y cinco tapones en solo 26 minutos, Wembanyama fue directo al micrófono con una claridad que sorprendió a propios y extraños.
“Existe un debate. Debería haberlo, pero considero que yo debería encabezar la carrera. Estoy tratando de asegurarme de que, al final de la temporada, no quede lugar a dudas”, declaró el francés.
En ese momento, las casas de apuestas seguían favoreciendo a Shai Gilgeous-Alexander. Pero el francés llevaba semanas construyendo un argumento que ya no era posible ignorar.
En ese momento, las casas de apuestas seguían favoreciendo a Shai Gilgeous-Alexander. Pero el francés llevaba semanas construyendo un argumento que ya no era posible ignorar.
Razones por las que su candidatura es real
Primera: los Spurs son el segundo mejor equipo del Oeste. Un equipo en reconstrucción hace dos años. Un equipo que ahora mismo tiene un balance de 55-18, solo dos partidos por detrás del OKC de Shai (57-16), y que acaba de conquistar el título de la División Suroeste por primera vez en nueve temporadas. Ese salto no se explica sin el impacto directo de Wembanyama, cuya presencia en pista hace al equipo 16.7 puntos por cada cien posesiones mejor que cuando está en el banquillo.
Segunda: domina en ambos lados de la pista como nadie. Sus promedios de temporada hablan por sí solos, 24.2 puntos, 11.2 rebotes, 3.0 asistencias, 3.1 tapones y 1.1 robos por partido, con un 50.5% de acierto desde el campo, un 35.1% desde el triple y un 81.8% en tiros libres. Lidera la NBA en tapones totales con 180 en la temporada y figura entre los diez primeros en rebotes.
Primera: los Spurs son el segundo mejor equipo del Oeste. Un equipo en reconstrucción hace dos años. Un equipo que ahora mismo tiene un balance de 55-18, solo dos partidos por detrás del OKC de Shai (57-16), y que acaba de conquistar el título de la División Suroeste por primera vez en nueve temporadas. Ese salto no se explica sin el impacto directo de Wembanyama, cuya presencia en pista hace al equipo 16.7 puntos por cada cien posesiones mejor que cuando está en el banquillo.
Segunda: domina en ambos lados de la pista como nadie. Sus promedios de temporada hablan por sí solos, 24.2 puntos, 11.2 rebotes, 3.0 asistencias, 3.1 tapones y 1.1 robos por partido, con un 50.5% de acierto desde el campo, un 35.1% desde el triple y un 81.8% en tiros libres. Lidera la NBA en tapones totales con 180 en la temporada y figura entre los diez primeros en rebotes.
Tercera: estadísticas que solo han conseguido cinco jugadores en la historia. Sus promedios actuales lo colocan en una lista de seis nombres en toda la historia de la liga que han promediado al menos 24 puntos, 11 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones en una misma temporada: Kareem Abdul-Jabbar lo hizo cinco veces, Hakeem Olajuwon dos, y Shaquille O’Neal, Patrick Ewing y David Robinson una vez cada uno. Todos ellos, excepto Ewing, ganaron el MVP en las temporadas en que registraron esos números.
Lo que dicen los números frente a SGA
Gilgeous-Alexander lleva una temporada extraordinaria, promedia 31.5 puntos, 4.4 rebotes y 6.6 asistencias. Su equipo tiene el mejor récord de la liga. Son argumentos sólidos y legítimos, y el debate entre ambos es completamente razonable.
Pero lo que hace Wembanyama en defensa no tiene equivalente en la competición. El impacto que genera en las posesiones del rival, la capacidad de alterar tiros sin siquiera llegar a bloquearlos, y la forma en que transforma la identidad defensiva de San Antonio no aparece reflejada de manera completa en ninguna estadística individual.

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