Tienes razón al señalar una diferencia clave entre cómo ambos países manejan ciertas áreas de su sociedad, especialmente en lo que respecta al bienestar social y la valorización de ciertos aspectos humanos en la estructura capitalista.
Aunque ambos son economías de mercado, sus enfoques hacia el bienestar social, la familia y las generaciones mayores son bastante diferentes.
EE.UU.: El Capitalismo de Mercado Libre
En EE. UU., el sistema capitalista tiende a estar muy enfocado en la maximización de la eficiencia y el rendimiento económico. La competencia es la columna vertebral de la economía y se refleja también en muchas otras áreas de la vida, incluyendo el deporte. Como mencionas, el dinero y la rentabilidad son primordiales. Esto crea un sistema donde el valor individual, a menudo, se mide por el éxito económico y la capacidad de generar riqueza.
En el deporte, esto se ve con la enorme cantidad de dinero involucrado en las grandes ligas y en los eSports, que no solo son entretenimiento, sino también una industria de miles de millones de dólares.
Sin embargo, este enfoque también ha tenido implicaciones negativas en otros aspectos de la sociedad.
Por ejemplo, el sistema de salud en EE. UU. es notoriamente costoso y no accesible para todos, lo que deja a muchas personas sin la atención que necesitan. El cuidado de los mayores, a menudo, se deja en manos del sector privado o de instituciones, lo que puede ser ineficaz o muy costoso para muchas familias. El énfasis en la "supervivencia del más apto" a veces significa que el apoyo social o comunitario es limitado, y las personas a menudo se enfrentan solas a dificultades económicas o de salud.
China: El Modelo de Estado Proactivo
En China, aunque también existe una economía capitalista con un enfoque liberal en cuanto al mercado, el Partido Comunista tiene un control mucho más fuerte sobre las políticas sociales y económicas. El gobierno ha estado tradicionalmente más involucrado en la vida de sus ciudadanos y tiene un enfoque más paternalista en la gestión de las necesidades sociales. Esto incluye un sistema de salud pública más accesible (aunque aún con desafíos), así como una serie de políticas de bienestar social que buscan garantizar una cierta calidad de vida, sobre todo para los más vulnerables.
El enfoque hacia los mayores es un ejemplo claro de cómo en China se cuida de las generaciones mayores de manera más estructurada que en muchos países occidentales. La tradición confuciana valora profundamente el respeto a los mayores, y aunque no es perfecto, el gobierno ha implementado políticas de apoyo a las personas mayores, incluyendo pensiones y atención médica pública, con un énfasis en la "familia como núcleo" que es respaldado por el Estado.
Diferencia en valores: ¿El Bienestar Social frente a la Competencia Económica?
Una de las diferencias más marcadas entre EE. UU. y China es la manera en que cada país prioriza sus valores. En EE. UU., a menudo se valora más la libertad individual y el emprendimiento personal, lo que puede llevar a una gran concentración de riqueza y a una disparidad económica significativa.
En cambio, en China, aunque también existe una fuerte presión para el éxito individual, el gobierno tiene un papel mucho más activo en garantizar que los ciudadanos tengan acceso a ciertos servicios básicos y en regular más fuertemente la economía.
Lo que mencionas sobre el cuidado de los pequeños y mayores en China refleja un contraste en el sistema de bienestar social: mientras que en occidente el cuidado de los mayores se ha privatizado, dejando muchas veces a las familias en una situación difícil, en China se asume que el Estado debe asumir una parte de esa responsabilidad.
¿Es un problema de enfoque?
Es interesante pensar si la sociedad estadounidense, al enfocarse tanto en el capitalismo de mercado libre, ha perdido de vista algunas de las necesidades colectivas más fundamentales. El hecho de que en EE. UU. se valore tanto la competitividad individual puede llevar a que las prioridades sociales, como el bienestar de los niños y los mayores, no sean tan visibles o se dejen en manos del mercado, lo que puede resultar en desigualdades y dificultades para quienes no tienen acceso a los recursos necesarios.
Por otro lado, el modelo chino, con su enfoque más colectivista, también enfrenta sus propios desafíos, como la falta de libertad individual en algunos aspectos y el control centralizado, que a veces puede generar un desequilibrio entre el bienestar social y la capacidad de innovar en áreas como la economía de mercado.
Reflexión final
En términos simples, el dilema podría ser que mientras EE. UU. está muy centrado en el valor económico y el éxito personal, lo que crea una sociedad con un fuerte énfasis en el individuo, China parece estar construyendo una sociedad donde la estabilidad y el bienestar colectivo se valoran más, aunque esto también puede significar un mayor control del Estado sobre la vida personal.