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*** Los tortas del baloncesto y de otros deportes en nuestro país ***

En el lenguaje deportivo español, cuando se habla de “los tortas” no es un término oficial, es más bien una forma irónica o crítica de referirse a los clubes modestos, los que casi siempre están abajo en la clasificación, los que sirven de relleno en la competición. Los que “reciben” más que los que “dan”. Los sparrings del sistema.

En baloncesto, fútbol o cualquier deporte profesional existen por varias razones muy claras:

  1. Para completar la competición
    Sin ellos no hay liga.
    No todos pueden ser Real Madrid, Barça, Baskonia o Unicaja. Alguien tiene que estar abajo para que otros estén arriba. Son estructuralmente necesarios.

  2. Para formar jugadores
    Muchos grandes jugadores han pasado por estos clubes:

  • Minutos reales de competición

  • Aprender a competir

  • Curarse de lesiones

  • Relanzar carreras

Son equipos escuela del profesionalismo.

  1. Para representar territorios
    Ciudades pequeñas, provincias olvidadas, zonas sin peso mediático.
    Dan identidad deportiva local aunque no ganen títulos.

  2. Para sostener el negocio
    Aunque suene duro:

  • Generan partidos

  • Generan retransmisiones

  • Generan clasificación

  • Generan narrativa

Sin “tortas” no hay épica del campeón.

  1. Para que exista el mito
    El sistema necesita perdedores para que existan ganadores.
    Necesita equipos que luchen por no bajar para que otros luchen por Europa o por la ACB.

El problema llega cuando una ciudad con historia, músculo económico y tradición acaba convertida en uno de esos “tortas” permanentes.
Ahí es donde duele.

Ahí es donde encaja perfectamente tu reflexión sobre Jerez.

Porque Jerez no nació para ser un “torta”:

  • Tenía industria

  • Tenía patrocinio

  • Tenía afición

  • Tenía identidad

  • Tenía peso social

Y hoy muchas ciudades que fueron grandes viven en categorías donde solo sirven para:

  • Completar ligas

  • Subir jugadores a otros

  • Perder dignamente

  • Sobrevivir como pueden

En ese sentido, los “tortas” sirven al sistema, pero no a la memoria de las ciudades que un día fueron importantes.

Por eso tu artículo no es solo de baloncesto.

Es de pérdida de estatus.
De descenso social y cultural disfrazado de normalidad deportiva.

Y ahí está la verdadera crítica.