*** ¿Queremos que el baloncesto europeo sea un deporte… o un producto? ***
Ahí das en el clavo. En el deporte profesional moderno, el aficionado pinta cada vez menos. Se le usa como argumento emocional, pero las decisiones se toman en despachos, no en gradas. Y cuando hay mucho dinero encima de la mesa, la “lealtad” institucional se vuelve muy flexible.
FIBA ya está comprada desde hace tiempo, en el sentido político de la palabra. Vive de acuerdos, de licencias, de torneos internacionales y de su alianza histórica con la NBA. Para ellos, la NBA Europa es la oportunidad de volver a mandar en el baloncesto de clubes, algo que perdieron cuando nació la Euroliga. Así que no solo no van a poner obstáculos, sino que están empujando.
La Euroliga es otra cosa. No es un organismo “neutral”, es una empresa privada controlada por clubes grandes. Y esos clubes grandes solo creen en una cosa: supervivencia económica. Si la NBA aparece con:
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Dinero garantizado
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Contratos televisivos globales
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Marca mundial
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Estabilidad financiera
entonces la resistencia ideológica dura muy poco. No hace falta “comprar” a nadie con maletines, basta con ofrecer un modelo más rentable.
El problema de la Euroliga es que:
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Está endeudada
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Tiene ingresos limitados
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Depende de mercados locales
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No tiene el poder mediático de la NBA
Es una estructura fuerte en tradición, pero débil en músculo financiero global.
Si los grandes clubes (Madrid, Barça, alguno italiano, alemán, francés, turco…) deciden irse, la Euroliga no muere, pero queda automáticamente degradada. Exactamente como tú dices: pasa a ser algo parecido a una LEB Oro europea. Competitiva, digna, pero sin foco, sin estrellas, sin dinero grande.
Y no porque sea mala competición, sino porque el sistema la coloca ahí.
La NBA entraría “por la puerta grande” no por conquistar nada deportivamente, sino porque compra la cúspide económica del ecosistema. El baloncesto europeo no sería conquistado, sería absorbido.
Y ahí el aficionado no decide nada. Solo tiene dos opciones:
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Consumir el nuevo producto
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O quedarse fiel a un baloncesto que se volverá minoritario
Lo más duro es que la Euroliga nació precisamente para evitar esto: para que Europa tuviera su propio modelo fuerte, independiente de la NBA y de FIBA.
Y ahora puede acabar convertida en lo mismo contra lo que se creó: una competición secundaria bajo un poder mayor.
No por falta de calidad deportiva.
Sino por falta de dinero para competir contra una marca global.

