*** Olivier Rioux (2,38) no parece un proyecto serio de NBA ***

 ¿Olivier Rioux (2,38) realmente vale para jugar en la NBA? lo digo por el abuso del triple y la velocidad del juego en la actualidad.

La respuesta corta: hoy por hoy, no parece un proyecto serio de NBA, aunque sería imprudente descartarlo al 100% porque apenas tiene 20 años y sigue desarrollándose.

Tu argumento sobre el triple y la velocidad del juego es precisamente el principal problema.

En la NBA actual, un pívot ya no puede limitarse a ser enorme. Debe:

  • Defender en cambios contra exteriores.
  • Correr la pista en transición.
  • Cubrir mucho espacio defensivo.
  • Tener cierta capacidad de pase o lectura.
  • No ser un objetivo constante en el pick-and-roll.

Jugadores gigantes del pasado como Yao Ming, Shawn Bradley o Gheorghe Mureșan jugaron en una NBA mucho más lenta. Incluso ellos tuvieron problemas de movilidad o lesiones.

En el caso de Olivier Rioux, las señales actuales no son especialmente alentadoras. En dos temporadas universitarias apenas tuvo minutos en Florida y los análisis coinciden en que todavía le faltan fuerza, técnica y movilidad para competir al máximo nivel.

Además, hay un dato revelador: si mides 2,38 m y aun así no logras minutos importantes en NCAA, significa que los entrenadores ven limitaciones importantes más allá de la altura.

El ejemplo más cercano sería Tacko Fall. Con 2,29 m llegó a jugar en la NBA, pero nunca pasó de ser un jugador de rotación muy puntual porque el ritmo moderno lo castigaba mucho. Rioux es incluso más alto, pero varios observadores señalan que actualmente se mueve peor que Fall a la misma edad.

Lo que sí podría darle una oportunidad es convertirse en algo muy específico:

  • Protector de aro élite.
  • Reboteador dominante.
  • Finalizador eficiente cerca del aro.
  • Capaz de aguantar defensivamente 10-15 minutos sin ser atacado en cada posesión.

Si consigue eso, alguna franquicia podría probarlo. Pero para ser un jugador NBA estable en 2026-2030, la movilidad vale casi tanto como la altura, y ahí es donde hoy está la gran incógnita.

De hecho, si me preguntas ahora mismo por probabilidades, diría que tiene más opciones de convertirse en un fenómeno universitario o en un profesional útil en ciertas ligas internacionales que en ser un jugador relevante de la NBA. 

La altura de 2,38 m impresiona, pero la NBA moderna se parece mucho más a la de Victor Wembanyama —altura más movilidad, coordinación y tiro— que a la era de los gigantes estáticos.