*** ¿Cantera o captación? : Cuando el talento de un menor se convierte en un asunto de Estado ***











El Consejo de Ministros español aprueba la nacionalización de Mohamed Dabone (14 años - 2,10 m) nacido el 21 de octubre de 2011 en Burkina Faso.
 Cuando un país acelera la nacionalización de un menor por su enorme talento deportivo, ¿está invirtiendo en una persona o en un futuro jugador de la selección? ¿Dónde termina la promoción del talento y dónde empieza la instrumentalización del menor?

 

Si se mira desde el punto de vista deportivo, algunos dirán que es una apuesta por el talento, igual que un club invierte en un joven con grandes condiciones para desarrollarlo.

Pero si se mira desde la perspectiva de los derechos del menor, surgen preguntas legítimas:

  • ¿Se está pensando principalmente en el interés del niño o en el interés deportivo de un club y de una selección nacional?
  • ¿Es razonable acelerar una nacionalización de un menor por su potencial deportivo?
  • ¿Qué ocurriría si ese chico no llegara finalmente a la élite? ¿Habría recibido el mismo interés institucional?

Por eso, diría que existe el riesgo de que el menor sea tratado como un recurso deportivo antes que como un niño. La respuesta depende de cómo se gestione su educación, su bienestar, su libertad para decidir su futuro y el respeto a sus derechos.

 "Si un niño de 14 años interesa más por sus 2,10 metros que por su infancia, quizá el problema no sea el baloncesto."

La FEB ha gestionado y ha aprobado su nacionalización antes de que el jugador cumpla los 16 años, por lo que el de Dabone podría no ser considerado por la FIBA un ‘special case’.

En caso de que lo fuera, esto impediría un posible debutar antes de los 23 años con la selección. La FIBA en su momento diseñó la fórmula de los ‘special case’ para tratar de evitar la compra de pasaportes y cambios injustificados de nacionalidad, algo que estaría por ver al haberse acortado tanto los plazos.