Si se mira desde el punto de vista deportivo, algunos dirán que es una apuesta por el talento, igual que un club invierte en un joven con grandes condiciones para desarrollarlo.
Pero si se mira desde la perspectiva de los derechos del menor, surgen preguntas legítimas:
Por eso, diría que existe el riesgo de que el menor sea tratado como un recurso deportivo antes que como un niño. La respuesta depende de cómo se gestione su educación, su bienestar, su libertad para decidir su futuro y el respeto a sus derechos.
"Si un niño de 14 años interesa más por sus 2,10 metros que por su infancia, quizá el problema no sea el baloncesto."
La FEB ha gestionado y ha aprobado su nacionalización antes de que el jugador cumpla los 16 años, por lo que el de Dabone podría no ser considerado por la FIBA un ‘special case’.