El cerebro está hecho para moverse.
Cómo de importante es el ejercicio físico para el cerebro. ¿a través del mismo nos hacemos más inteligente, más creativos...y viceversa sin movimiento?
- La respuesta corta es: es muy importante, probablemente mucho más de lo que se pensaba hace unas décadas. El cerebro no está "separado" del cuerpo; evolucionó para funcionar en un organismo que se mueve. Cuando reducimos mucho el movimiento, no solo pierde el cuerpo: el cerebro también cambia.
¿El ejercicio nos hace más inteligentes?
Sí, No convierte de repente a una persona en un genio ni aumenta de forma espectacular el cociente intelectual. Lo que sí hace es mejorar varias capacidades cognitivas: Memoria, especialmente la capacidad de aprender información nueva.
Atención y concentración.
Velocidad de procesamiento mental.
Funciones ejecutivas, como planificar, tomar decisiones o controlar impulsos.
Flexibilidad cognitiva, es decir, cambiar de estrategia cuando una situación lo requiere.
Los efectos son especialmente claros en niños, adultos mayores y personas sedentarias quNo convierte de repente a una persona en un genio ni aumenta de forma espectacular el cociente intelectual. Lo que sí hace es mejorar varias capacidades cognitivas:Memoria, especialmente la capacidad de aprender información nueva.
- ¿Por qué ocurre?
El ejercicio produce muchos cambios en el cerebro al mismo tiempo. Aumenta el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno y glucosa.
Favorece la liberación de sustancias como el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una especie de "fertilizante" para las neuronas que facilita el aprendizaje y la formación de nuevas conexiones.
Estimula la formación de vasos sanguíneos.
Reduce la inflamación crónica.
Mejora la calidad del sueño, fundamental para consolidar recuerdos.
Disminuye el estrés excesivo y el exceso de cortisol.
¿Nos hace más creativos?
La evidencia apunta a que sí.
Muchas personas experimentan buenas ideas caminando, corriendo o montando en bicicleta. No es solo una sensación.
El ejercicio moderado: favorece el pensamiento divergente (generar muchas ideas diferentes),
ayuda a desbloquear problemas complejos, mejora el estado de ánimo, lo que facilita la creatividad.
Por eso numerosos escritores, científicos y filósofos tenían el hábito de caminar largas distancias mientras pensaban.
¿Y si no nos movemos?
El sedentarismo tiene efectos medibles.
Con el paso del tiempo se asocia con: peor memoria;
- menor capacidad de concentración;
mayor riesgo de ansiedad y depresión;
mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en edades avanzadas.
- No significa que una persona sedentaria vaya a "volverse menos inteligente" de manera inmediata, pero el cerebro funciona en condiciones menos favorables y pierde parte del estímulo que necesita para mantenerse saludable.
¿Qué tipo de ejercicio es mejor?
La investigación sugiere que lo ideal es combinar: Ejercicio aeróbico (caminar rápido, correr, nadar, bicicleta): es el que tiene la evidencia más sólida para la salud cerebral.
Entrenamiento de fuerza: también mejora la función cognitiva, especialmente con la edad.Actividades que requieren coordinación, como bailar, deportes de raqueta o artes marciales: además del esfuerzo físico, obligan al cerebro a anticipar, decidir y coordinar movimientos.
Un aspecto interesante: la evolución
Existe una hipótesis muy aceptada en neurociencia evolutiva: el cerebro humano creció mientras nuestros antepasados recorrían grandes distancias buscando alimento, cazando, explorando y cooperando. Es decir, el movimiento y el pensamiento evolucionaron juntos.
En otras palabras, el cerebro no evolucionó para estar sentado ocho horas al día frente a una pantalla, sino para resolver problemas mientras el cuerpo estaba activo.
Entonces, ¿más movimiento = más inteligencia?
No de forma lineal.
Podríamos resumirlo así: Pasar de muy poco ejercicio a una actividad regular produce una mejora notable en el rendimiento cerebral.
Pasar de un nivel saludable a entrenar muchísimo no implica hacerse proporcionalmente más inteligente.
- De hecho, el sobreentrenamiento, la falta de descanso y el agotamiento pueden perjudicar el rendimiento cognitivo.
- La conclusión más respaldada por la evidencia es que el ejercicio físico es una de las intervenciones no farmacológicas más eficaces para mantener un cerebro sano durante toda la vida.
No sustituye al aprendizaje, la lectura, el sueño o una buena alimentación, pero potencia la capacidad del cerebro para beneficiarse de todas esas experiencias. Es como preparar mejor el "terreno" para que el aprendizaje, la memoria y la creatividad florezcan.
En resumen: lo importante no es el sudor, sino el movimiento y el esfuerzo físico adecuados y realizados con regularidad. De hecho, unos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, combinados con un par de sesiones de fuerza, ya se asocian con beneficios claros para el cerebro y la salud general.