*** Facu Campazzo, el demonio en frasco chico que conquistó el mundo ***
“Ese por altura no va a llegar”. “De la Liga Nacional no pasa”. “En la Selección Argentina no va a destacar por su altura a nivel internacional”. “En Europa se lo van a comer por su altura”. “A la NBA no llega por ser bajito”. Todas esas frases las escuchó Facu Campazzo seguramente a lo largo de su carrera deportiva, desde aquellos inicios en Córdoba hasta estos días en Real Madrid.
Y con su 1.78 de altura siempre aparece en los listados de los más bajos en cada torneo que disputa. Pero nada de eso lo detuvo a un Campazzo que rompió barreras constantemente. “Estamos hablando de un mundo de altos, estamos acostumbrados a ver gente alta, y sabía personalmente que iba a ser un reto para mí, porque tenía que trabajar más que quizá las los jugadores más altos, entrenar más, estar bien físicamente, mejor preparado físicamente” contó en una gran entrevista para la nueva sección en español del canal de Youtube de la Euroliga, 6 Feet and Under Club.
La mentalidad y cómo se toma esto es clave para un Campazzo que lucha siempre en desventaja de altura: “No sé si hay algún momento específico en el que me sentí con super desventaja. Me pasa que cuando estoy entrando en calor y veo al equipo rival entrar en calor, lo veo muy alto, lo veo muy atlético, digo, ‘no sé si puedo competir contra ellos’. Pero una vez que empiece el partido, como que me pongo un chip de competitivo y me pongo a competir, a morir. Quiero jugar, quiero ganar, quiero ayudar a mis compañeros, y creo que eso es mi virtud”.
Para agregar: “También pasa por mi mentalidad competitiva. Creo que la manera de esconder la altura es poniendo más intensidad, poniendo corazón. Una ventaja creo que es ser más rápido, poder ir a defender toda la cancha a los bases rivales”.
A pesar de la baja altura, Campazzo encuentra cuestiones que lo ayudan: “Una ventaja es ser más rápido, poder defender toda la cancha a los bases rivales. En mi posición tengo mucho tiempo la pelota en la mano e intento sacar ventaja en hacer jugar a mis compañeros, que tengan ganas de jugar conmigo, pero mi mayor virtud es la velocidad”.
Por todo esto, desde su debut en Peñarol hasta la actualidad con Real Madrid, pasando por la NBA, la Euroliga y la Selección Argentina, el cordobés es un claro ejemplo de trabajo y disciplina para superar adversidades y demostrarles a todos que no hay imposibles.