*** Del equipo del barrio a la marca global: ¿qué anima hoy el aficionado? ***
En los años 80/90, cuando jugábamos con jugadores nacidos en la localidad, se llenaba las gradas del pabellón en los partidos frente a otros conjuntos de diferentes poblaciones, con aficionados que se identificaban con aquel grupo de jóvenes que estaban representando a su ciudad. Y no, no eran padres de jugadores como ahora que acompañan a sus hijos hasta en las oposiciones o exámenes, sino de aficionados que moralmente acompañaban al equipo y los apoyaban para ganar los partidos.
Tampoco había móviles o internet, llenar las gradas no era cosa de publicidad no hacía falta, luego cuando comenzamos a fichar jugadores de fuera y por lo tanto, el equipo era mejor, ya no había tantos espectadores en las gradas, y no era cuestión de clasificación, sino que el público no se identificaba con esos jugadores por muy buenos que fueran. Estoy hablando a nivel de clubes aficionados/amateur, cuando en la ACB tan solo se permitía 2 extranjeros por equipo en las competiciones oficiales de liga.
Hoy, muchos equipos, tanto de aficionados como de profesionales, están plagados de jugadores extranjeros que ni tan siquiera hablan tu idioma (mercenarios en busca de buenos sueldos) y, sin embargo, se llenan los pabellones y muchos aficionados dicen; "soy del Barca o del Real Madrid".
¿Una cuestión de márketing, publicidad? Pues entiendo que, es razonable que uno se sienta moralmente identificado con tus paisanos defendiendo los colores de tu ciudad, pero de gente que solo viene por negocio y que no les importa demasiado el ganar o perder si cobran a fin de mes, me parece demencial.
"Antes se animaba a los vecinos. Hoy se consume una marca."
Planteas una cuestión que lleva décadas debatiéndose en el deporte: ¿qué es lo que realmente genera la identificación de un aficionado con un equipo?
Creo que hay varios fenómenos superpuestos.
En los años 80 y buena parte de los 90, especialmente fuera de la élite, el equipo era una representación muy visible de la ciudad o del barrio. La gente conocía a los jugadores: eran el hijo del panadero, un compañero de instituto o un vecino. Esa cercanía generaba un sentimiento de pertenencia muy fuerte. Cuando el equipo ganaba, parecía que ganaba el pueblo. Cuando perdía, se sufría igualmente. El nivel deportivo importaba, pero no era lo único.
Lo que comentas de que al empezar a fichar jugadores de fuera disminuyó la asistencia no me parece extraño. Si el vínculo emocional era la identidad local, sustituir esa identidad por una plantilla más competitiva podía hacer que parte del público dejara de sentirse representado. El espectáculo mejoró, pero la identificación disminuyó.
Ahora bien, también ha cambiado el tipo de aficionado.
Hoy muchos seguidores no apoyan tanto una comunidad como una marca deportiva. Equipos como el Barcelona, el Real Madrid o grandes clubes europeos se han convertido en marcas globales. Hay personas que nacen a miles de kilómetros y son aficionados desde niños porque han visto ganar al equipo por televisión, por internet o porque admiran a determinados jugadores. El vínculo ya no es territorial, sino emocional, estético o de éxito.
Eso no convierte automáticamente a esos aficionados en "imbéciles". Simplemente su forma de vivir el deporte es distinta.
Respecto a los jugadores extranjeros, creo que conviene hacer una matización. Es cierto que muchos son profesionales que fichan por un contrato mejor, igual que un ingeniero cambia de empresa por un mejor sueldo. Pero no todos viven el club de manera superficial. Hay numerosos deportistas extranjeros que terminan identificándose profundamente con la ciudad y con la afición, mientras que también ha habido jugadores locales que han abandonado su club en cuanto recibieron una oferta mejor. El compromiso no depende únicamente del lugar de nacimiento.
También influye que el deporte profesional ha cambiado mucho:
- Antes la identidad local era un valor central.
- Hoy el espectáculo, la televisión y las redes sociales tienen un peso enorme.
- La movilidad laboral es mucho mayor en todas las profesiones, no solo en el deporte.
- Los clubes compiten en un mercado internacional donde fichar talento extranjero es casi una obligación si quieren ser competitivos.
Donde sí creo que tu reflexión tiene bastante fundamento es en el deporte de base y en categorías no profesionales. Si un club pierde completamente el vínculo con su cantera y con su entorno, corre el riesgo de convertirse en un equipo "sin alma" para la población.
Muchos clubes han comprobado que una mezcla suele funcionar mejor: una base importante de jugadores formados en casa, complementada con algunos fichajes que eleven el nivel.
En definitiva, no creo que la explicación sea únicamente el marketing ni tampoco que el aficionado actual sea menos inteligente. Más bien ha cambiado el objeto de identificación. Antes se animaba al equipo porque representaba a tu comunidad; hoy mucha gente anima a una marca, a un estilo de juego o a unos jugadores concretos. Es un cambio cultural que puede gustar más o menos.
Entiendo, eso sí, la cierta nostalgia por una época en la que el equipo parecía realmente "del pueblo".
Esa sensación de ir al pabellón a ver jugar a tus vecinos es muy difícil de reproducir en un deporte cada vez más profesionalizado y globalizado.

.png)