*** FUE HISTORIA - 1987: Una leyenda de los Lakers, critica a Michael Jordan con una polémica afirmación sobre Larry Bird ***



Michael Cooper, leyenda de Los Angeles Lakers, es conocido por ser uno de los mejores defensores de todos los tiempos. Este espigado escolta de 2,01 metros fue, sin duda, un pilar de la era "Showtime" de los Lakers junto a Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, ayudándolos a conseguir cinco campeonatos y ganando el premio al Jugador Defensivo del Año en 1987. Cooper se enfrentó a los mejores jugadores de la década de los 80, incluyendo a un joven Michael Jordan y a la leyenda de los Boston Celtics, Larry Bird, en su mejor momento.


Si bien la mayoría consideraría a Jordan como el jugador ofensivo más difícil al que se han enfrentado, Cooper, en cambio, opina lo contrario, afirmando que su rival de los Celtics, Bird, y no Jordan, es el rival ofensivo más difícil al que se ha enfrentado.

“No digo MJ, es Larry Bird”, dijo Cooper en una entrevista individual. “Digo que Larry es el mejor porque jugué contra Michael, un joven Michael Jordan, cuando era muy, muy atlético. Jugué contra el único jugador que la gente dejó pasar desapercibido, George 'Iceman' Gervin. Otro joven que falleció, Mike Mitchell, que jugó para los Spurs. Jugué contra algunos tipos muy duros, pero Larry era el mejor, y la razón por la que digo eso es porque cuando Larry pasaba el balón era cuando se volvía más peligroso”.

Cooper, que ahora es entrenador principal de los Miami 305 en la liga BIG3, explicó con gran detalle por qué Bird era tan difícil de marcar, teniendo en cuenta que seguía moviéndose por la cancha incluso después de pasar el balón.

“Los grandes jugadores tienden a hacer una pequeña pausa al pasar el balón, a detenerse un instante o a quedarse quietos observando”, explicó Cooper. “Larry no se quedaba quieto, así que cuando pasaba el balón, se dirigía hacia la canasta. Había que bloquearlo en el rebote, había que avisar a alguien, porque iba a poner una pantalla hacia atrás, iba a hacer algo para influir, si no anotaba, iba a influir en la jugada ofensiva en ese momento”.

Bird ya ha dicho que Cooper fue el rival defensivo más difícil al que se ha enfrentado. La leyenda de los Lakers afirmó que ese elogio no tiene nada que ver con por qué considera al astro de los Celtics el mejor jugador ofensivo al que se ha enfrentado.

“Ya lo dije antes de que él dijera lo que dijo sobre mí”, dijo Cooper. “Larry era tan activo en ataque todo el tiempo que te quedabas mirando, y una de las cosas más increíbles que he visto fue durante la racha del campeonato del 89. Terminamos perdiendo ese año en Detroit, pero íbamos a Boston a jugar. En el lateral de un autobús había una foto grande de Larry, y al final estaba el balón, a solo centímetros de su mano. Dijo: ‘Odio cuando los jugadores se quedan parados mirando cómo el balón sale fuera de banda’. Me pareció una foto genial. Este tipo se lanza fuera de banda por un balón, porque así era él. Jugaba con mucha pasión y mucha energía”.

Los Lakers y los Celtics protagonizaron una épica rivalidad durante los años 80, con Los Ángeles derrotando a Boston en dos de los tres encuentros de la década. Es evidente que, a partir de los intensos y mediáticos enfrentamientos de Cooper con Bird, este fue testigo de la grandeza del tres veces MVP.

 

 



Mientras tanto, a nivel amateur y aquí, en nuestra zona, los buenos equipos siempre contaban con un auténtico "kamikaze": un jugador especialista en defensa, fuerte, alto y con una intensidad fuera de lo común. Su misión era clara: frenar al mejor atacante del equipo rival. Salvando todas las distancias, era una especie de Michael Cooper en los históricos Los Angeles Lakers. La comparación es únicamente por su papel defensivo, ya que Cooper, además de ser un defensor extraordinario, también aportaba mucho en ataque.
 

En nuestro Juventud Jerez de la Segunda División Nacional teníamos a Fernando Baños (1,97 m), un jugador fuerte, agresivo y siempre preparado para salir desde el banquillo cuando había que neutralizar a la principal referencia ofensiva del rival. Su trabajo era fundamental. 

En aquellos años se defendía con una dureza que hoy resulta difícil de imaginar: intensidad, contacto y mucha agresividad, siempre dentro del límite que permitían los árbitros. Las grandes figuras no tenían un solo segundo de respiro, porque los entrenadores consideraban inaceptable que un jugador anotara con facilidad.

Yo mismo tuve que retirarme antes de lo que hubiera deseado como consecuencia de esos marcajes tan duros. Compaginaba el baloncesto con mi trabajo y las lesiones me obligaban a perder demasiados días laborales. Era una decisión difícil, pero inevitable.

El baloncesto ha cambiado mucho desde entonces. Hoy ya no se defiende como en las décadas de los 80 y 90, ni en nuestras competiciones ni en la NBA de Michael Jordan y Larry Bird. El reglamento, la interpretación arbitral y la propia evolución del juego han dado paso a un baloncesto mucho más orientado al espectáculo ofensivo y a la protección de los jugadores.