*** ¿Qué es realmente el baloncesto espectáculo? ***
Pero, para quienes hemos vivido el baloncesto desde dentro, el verdadero espectáculo es otra cosa.
El baloncesto espectáculo no consiste en hacer lo difícil, sino en hacer fácil lo difícil.
Es ver a un equipo mover el balón hasta encontrar el mejor tiro posible.
Es un bloqueo indirecto ejecutado en el momento justo.
Es un pase que rompe una defensa antes incluso de que el receptor reciba el balón.
Es una ayuda defensiva perfecta, una rotación sincronizada o un rebote peleado como si fuese el último del partido.
Es la inteligencia colectiva imponiéndose al individualismo.
El verdadero espectáculo no está en una acción aislada, sino en la armonía de cinco jugadores pensando como uno solo.
El baloncesto espectáculo no depende del marcador, ni de los focos, ni de la televisión. Depende del conocimiento del juego, de la creatividad, del talento puesto al servicio del equipo y de la capacidad para emocionar a través de la belleza del propio deporte.
Los comentaristas suelen identificar el espectáculo con la acción llamativa. Sin embargo, quienes entendemos el baloncesto sabemos que una posesión de veinte segundos perfectamente construida puede ser mucho más espectacular que un mate en un contraataque sin oposición.
Porque el auténtico espectáculo no está en el final de la jugada, sino en todo lo que ocurre antes.
Y cuando un equipo consigue que el balón viaje más rápido que los jugadores, que las decisiones sean más rápidas que las defensas y que el talento individual se convierta en inteligencia colectiva, entonces estamos ante el mayor espectáculo que puede ofrecer este deporte.
Ese es el baloncesto que merece ser admirado.
Si, pero esto vende poco... y cómo definimos a un jugador espectáculo?
Ahí está precisamente la contradicción. Lo que vende no siempre es lo que hace grande a este deporte.
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