*** Los 76ers no paran y suman a otro campeón ***
Filadelfia cerró un fichaje mayúsculo el viernes y, menos de veinticuatro horas después, ya tenía otro nombre encaminado. El capítulo más movido de los traspasos NBA de este verano sumó a Kentavious Caldwell-Pope, escolta con dos anillos que negocia su salida de Memphis para reencontrarse con LeBron James. No llega como figura. Llega como la pieza que este proyecto necesitaba con más urgencia que cualquier otro apellido rimbombante.
Dos anillos y un rol que nadie discute
Ganó su primer campeonato con los Lakers en la temporada 2019-20, justo al lado de la estrella que ahora vuelve a acompañar. Tres años después repitió como titular en el Denver que se coronó detrás de Nikola Jokic. Compartieron vestuario durante tres cursos en Los Ángeles, entre 2018 y 2021. No es una sociedad improvisada.
Mide 1,96 metros, carga trece campañas en la liga y pasó por Detroit, Washington, Los Ángeles, Denver, Orlando y Memphis. Su etiqueta es sencilla y muy valiosa: defiende al mejor exterior rival y anota desde la esquina sin pedir el balón. Ese perfil escasea, y en un plantel con tantas manos reclamando posesiones escasea todavía más.
Conviene leer la letra chica antes de celebrar. En su única campaña con Memphis promedió 8.4 puntos, 2.7 asistencias y 2.5 rebotes en 21.3 minutos a lo largo de 51 partidos.
El dato que enciende una alerta es el tiro exterior: 31.6% en triples, su peor marca desde 2015-16. Desde el campo cerró en 41%.
El movimiento responde a una lógica estructural más que deportiva. El escolta había ejercido su opción de jugador por 21.6 millones de dólares para la próxima campaña, una cifra que dejó de encajar en un plantel que giró hacia la juventud y que además arrastra un exceso de contratos.
En los traspasos NBA de esta era, un salario así se convierte en obstáculo administrativo antes que en activo. La rescisión negociada resuelve el problema para ambos lados. Por otra parte, uno de los detalles más interesantes de la operación, es que el club solo puede ofrecerle el mínimo de veterano: en un acuerdo de un año serían 3.88 millones de dólares, con apenas 2.45 millones de impacto en el tope salarial.
El obstáculo que todavía no está resuelto
Pero, los números no cierran aquí. Con el tope duro del primer apron, la organización no dispone hoy del espacio necesario para formalizar al mismo tiempo las dos incorporaciones anunciadas.
Dos contratos figuran como candidatos a caer: uno sin garantía alguna y otro con una garantía parcial de 250 mil dólares. La alternativa sería cerrar una operación que aligere la nómina antes del inicio del campo de entrenamiento.
Es la parte menos vistosa de los traspasos NBA, y también la que decide si un plan termina funcionando o se queda en titular. El rompecabezas empieza a leerse con claridad. Un base anotador, un alero campeón llegado desde Boston, un exterior joven en ascenso, un pívot dominante y ahora un especialista defensivo con dos anillos en la mochila.