*** Los intocables del baloncesto español ***
Doce jugadores y el entrenador de la temporada pasada dejarán el club. ¿Es normal una renovación de tal magnitud?
Sin embargo, Juan Carlos Navarro continuará en su puesto de manager. Teniendo en cuenta la mala temporada del equipo, ¿no debería asumir también parte de la responsabilidad?
Mi opinión es que es una cuestión razonable para debatir.
Cuando un club decide cambiar al entrenador y a una parte tan importante de la plantilla, normalmente está reconociendo que el proyecto deportivo no ha funcionado.
En una situación así, es lógico preguntarse por el papel de la dirección deportiva, porque la planificación de la plantilla, los fichajes, las renovaciones y la elección del entrenador suelen depender, en mayor o menor medida, de ella.
Dicho esto, también hay argumentos para mantener al manager:
- La directiva puede considerar que los problemas fueron más de ejecución que de planificación.
- Puede pensar que el proyecto necesitaba más tiempo y que las circunstancias (lesiones, presupuesto, mercado, etc.) influyeron mucho.
- O puede confiar en que la persona que diseñó la reconstrucción sea la más indicada para liderar la siguiente.
En el caso del Barcelona, es comprensible que muchos aficionados se pregunten si una reconstrucción tan profunda debería ir acompañada también de cambios en la dirección deportiva. Si se considera que el proyecto ha fracasado, parece lógico pensar que la responsabilidad no recaiga únicamente en el entrenador y los jugadores.
Al mismo tiempo, no toda la responsabilidad es necesariamente del manager, ya que las decisiones deportivas importantes suelen estar condicionadas por el presupuesto y aprobadas por la cúpula del club.
En definitiva, creo que la pregunta es legítima: si cambian doce jugadores y el entrenador, es razonable preguntarse por qué quien ha dirigido el proyecto deportivo mantiene su puesto y cuál es el grado de responsabilidad que le corresponde.
Eso no implica que deba salir, pero sí que su gestión forme parte del análisis.
