*** Pagar por una oportunidad: la puerta menos conocida hacia la NBA ***
Las pruebas abiertas de la G League volvieron a traer el debate sobre una de las vías menos convencionales para llegar a la NBA. Equipos como Motor City Cruise (Detroit Pistons) cobrarán 250 dólares, Grand Rapids Gold (Denver Nuggets) 200, Windy City Bulls (Chicago Bulls) 250, Texas Legends (Dallas Mavericks) 300 y Raptors 905 (Toronto Raptors) 225 para participar de sus tryouts de 2026.
La inscripción no es reembolsable, aunque permite entrenarse frente a scouts oficiales, recibir la indumentaria del evento y entradas para partidos.
Aunque la mayoría de los jugadores llega a la NBA desde la NCAA o como prospectos internacionales, la G League también se convirtió en una puerta de entrada para talentos ignorados por el sistema tradicional. Las pruebas abiertas ofrecen una oportunidad para quienes quedaron fuera del Draft o no recibieron ofertas profesionales, aun sabiendo que las posibilidades de conseguir un contrato son mínimas frente a la enorme cantidad de aspirantes.
El caso más emblemático es el de Jonathon Simmons, quien en 2013 invirtió sus últimos 150 dólares para participar de un tryout de los Austin Toros, filial de San Antonio Spurs. Dos años después fue campeón y MVP de la Summer League, debutó en la NBA en 2015 y, tras consolidarse en los Spurs, firmó en 2017 un contrato de tres años y 20 millones de dólares con Orlando Magic. En total disputó 258 partidos en la NBA entre 2015 y 2019, con un pico de 13,9 puntos de promedio en la temporada 2017-18, además de pasar por Philadelphia 76ers.
Otro ejemplo exitoso fue David Nwaba, quien también pagó 150 dólares para asistir a un tryout de los Reno Bighorns (antigua filial de los Kings) después de no ser seleccionado en el Draft. Su rendimiento le abrió las puertas de la G League y rápidamente consiguió un contrato con Los Angeles Lakers. A partir de allí desarrolló una carrera de seis temporadas en la NBA, con 237 partidos disputados entre Lakers, Chicago Bulls, Cleveland Cavaliers, Brooklyn Nets y Houston Rockets, ganando hasta 15 millones de dólares en salarios y consolidándose como uno de los defensores perimetrales más valorados de la liga.
Aunque la mayoría de los jugadores llega a la NBA desde la NCAA o como prospectos internacionales, la G League también se convirtió en una puerta de entrada para talentos ignorados por el sistema tradicional. Las pruebas abiertas ofrecen una oportunidad para quienes quedaron fuera del Draft o no recibieron ofertas profesionales, aun sabiendo que las posibilidades de conseguir un contrato son mínimas frente a la enorme cantidad de aspirantes.
El caso más emblemático es el de Jonathon Simmons, quien en 2013 invirtió sus últimos 150 dólares para participar de un tryout de los Austin Toros, filial de San Antonio Spurs. Dos años después fue campeón y MVP de la Summer League, debutó en la NBA en 2015 y, tras consolidarse en los Spurs, firmó en 2017 un contrato de tres años y 20 millones de dólares con Orlando Magic. En total disputó 258 partidos en la NBA entre 2015 y 2019, con un pico de 13,9 puntos de promedio en la temporada 2017-18, además de pasar por Philadelphia 76ers.
Otro ejemplo exitoso fue David Nwaba, quien también pagó 150 dólares para asistir a un tryout de los Reno Bighorns (antigua filial de los Kings) después de no ser seleccionado en el Draft. Su rendimiento le abrió las puertas de la G League y rápidamente consiguió un contrato con Los Angeles Lakers. A partir de allí desarrolló una carrera de seis temporadas en la NBA, con 237 partidos disputados entre Lakers, Chicago Bulls, Cleveland Cavaliers, Brooklyn Nets y Houston Rockets, ganando hasta 15 millones de dólares en salarios y consolidándose como uno de los defensores perimetrales más valorados de la liga.