*** Silver adelanta la próxima innovación tecnológica de la NBA: pelotas inteligentes ***


La NBA continúa a la vanguardia de la innovación tecnológica aplicada al deporte y ya planea revolucionar el arbitraje a través de la implementación de la smart ball o pelota inteligente. El comisionado Adam Silver aprovechó su presencia en Macao con motivo del choque de pretemporada entre Houston Rockets y Dallas Mavericks para detallar los avances del dispositivo desarrollado junto a la firma Wilson. "Estamos experimentando con añadir un chip al balón. Lo llamamos ‘pelota inteligente’ y lo producimos junto a Wilson. Pesa un gramo. Un balón pesa 620 gramos, pero queríamos cerciorarnos de que los jugadores no notasen nada al botarlo", explicó la máxima autoridad de la liga.


Tras superar con éxito las evaluaciones iniciales en certámenes de desarrollo, el proyecto no registró objeciones físicas ni técnicas por parte de los basquetbolistas. "Lo probamos en la G League y en la Summer League; hicimos pruebas ciegas con un balón con chip y otro sin chip, y nadie pudo notar la diferencia. Es una buena señal", remarcó Silver. El microchip permitirá rastrear la trayectoria, el giro y la rotación de la pelota en tiempo real, ofreciendo asistencia inmediata a los colegiados en acciones complejas como revisiones de fuera de banda o tapones ilegales.

Respecto al beneficio directo sobre las decisiones arbitrales en pista, Silver enfatizó el valor de la precisión milimétrica del sistema: "Pensamos que es una oportunidad donde, por cualquier pequeño cambio en el giro del balón, puedes determinar por ejemplo si el balón tocó en un dedo o si cambió el arco en un lanzamiento". 

La iniciativa apunta a reducir los tiempos de revisión en video que suelen interrumpir el flujo del juego, proyectando una posible prueba piloto oficial para la temporada 2027-28.

Además de su impacto en el juzgamiento del partido, la liga confía en que los datos recopilados sirvan como herramienta de entrenamiento para las futuras generaciones. Asimismo, la NBA mantiene en carpeta el debate sobre la incorporación de dispositivos de monitoreo corporal durante los encuentros de fase regular, aunque las negociaciones con el sindicato de jugadores continúan abiertas para consensuar el uso y la privacidad de los datos de rendimiento físico recogidos.