*** ¿Las grandes competiciones, una cuestión de lesionados? ***

 ¿Estamos llegando a un punto en el que el calendario del baloncesto de élite es incompatible con la conservación de sus propias estrellas?

Sí, pero yo matizaría una cosa importante: no creo que las grandes competiciones se hayan convertido literalmente en una cuestión de “lesionados”; sí creo que se han convertido en una cuestión de disponibilidad de las estrellas. Y eso cambia bastante el espectáculo.

Lo de Mike James es especialmente brutal. El Efes lo fichó este verano como una de las piezas centrales de su proyecto y, tras lesionarse del Aquiles sin contacto ante Estrella Roja, ha tenido que pasar por quirófano. El club estima ahora 7-9 meses de baja, es decir, prácticamente toda la temporada.  

Y tu comparación con Tavares es muy pertinente. En abril de 2026, el Real Madrid perdió a Tavares por una lesión del ligamento lateral interno de la rodilla justo cuando empezaban los playoffs; finalmente se quedó fuera también de la Final Four.  

El problema de fondo: cada vez se juega más con menos jugadores

Aquí creo que está el verdadero debate.

La Euroliga ha ido aumentando enormemente la exigencia física: más partidos, desplazamientos, dobles jornadas, competiciones nacionales simultáneas y prácticamente ningún descanso real. Y en la NBA la situación es todavía más extrema por la cantidad de partidos.

Pero hay una paradoja:

los equipos tienen cada vez más conocimiento científico sobre cómo prevenir lesiones y, al mismo tiempo, las estrellas tienen cada vez más responsabilidad sobre el juego.

Un jugador franquicia ya no es simplemente el mejor jugador. Es quien:

  • crea la mayoría de las ventajas ofensivas;
  • tiene el balón en los momentos decisivos;
  • juega muchos minutos;
  • asume más contactos;
  • defiende acciones importantes;
  • y, sobre todo, es muy difícil de sustituir.

Por eso una lesión de Mike James no significa simplemente perder 16-20 puntos. Significa perder la estructura ofensiva alrededor de la cual se ha construido el equipo.

Y ahí aparece algo que me parece muy interesante: la profundidad de las plantillas puede estar engañándonos. Hay doce jugadores, sí, pero quizá haya dos o tres que sean realmente insustituibles.

¿Y se está forzando demasiado a las estrellas?

Aquí sería más prudente. No podemos decir que la lesión de James o la de Tavares se produjeran porque sus entrenadores los estuvieran “forzando”. De hecho, la lesión de James fue una acción sin contacto y, por tanto, no es una prueba de sobrecarga. 

Pero tu intuición sí apunta a un problema real:

¿Estamos diseñando un calendario que obliga a los mejores jugadores a jugar demasiados partidos para que el producto sea competitivo?

Y eso es diferente.

Porque el entrenador tiene un dilema terrible. Si administra demasiado a su estrella, pierde partidos. Si la utiliza continuamente, aumenta la exposición a fatiga y desgaste. Y si llega a abril o mayo con el jugador agotado o lesionado, puede haber perdido precisamente aquello que intentaba proteger: la posibilidad de ganar el título.

El caso del Madrid con Tavares es paradigmático porque se vio inmediatamente cuánto cambia un equipo cuando desaparece su pieza estructural. De hecho, el Madrid tuvo que modificar completamente su rotación interior para la Final Four.  

Y hay otra cuestión que me preocupa más

Creo que estamos entrando en una época en la que el campeón puede depender cada vez más de quién llega sano al final, no únicamente de quién ha construido mejor equipo.

Eso tiene una consecuencia deportiva importante.

Imagina cuatro grandes favoritos en una Final Four:

  • uno llega sin su base estrella;
  • otro sin su pívot dominante;
  • otro con su estrella jugando limitada;
  • y el cuarto llega con todos.

La diferencia entre ganar y perder puede dejar de ser exclusivamente táctica. Puede convertirse en una especie de “lotería de disponibilidad”.

Y eso es especialmente doloroso en baloncesto porque, a diferencia del fútbol, un solo jugador puede modificar radicalmente el funcionamiento de todo el equipo.

Mike James es un ejemplo extraordinario. Es el máximo anotador histórico de la Euroliga y una de las grandes figuras de su historia. Que desaparezca en la tercera jornada no es solamente un problema para Efes: es una pérdida para la propia competición.