*** El espectáculo y la eficacia competitiva ***
Es cierto que el baloncesto moderno ha evolucionado hacia un mayor volumen de triples y un ritmo más alto. Eso responde, en gran medida, a análisis estadísticos que muestran que un triple con buen porcentaje suele ser más rentable que muchos tiros de media distancia. Ahora bien, que sea más eficiente desde un punto de vista matemático no implica que a todo el mundo le resulte más atractivo de ver.
Sobre el Real Madrid sí comparto una reflexión interesante. Hay una diferencia enorme entre entrenar a un equipo que llega con hambre y uno que vive bajo la obligación permanente de ganar.
En un equipo como el Valencia de esta temporada:
- los jugadores aceptan más fácilmente los roles;
- el margen para sorprender es mayor;
- el entrenador tiene más autoridad para implantar su idea.
En el Real Madrid ocurre casi lo contrario:
- cada derrota genera ruido;
- los egos y los minutos son mucho más difíciles de gestionar;
- la plantilla está formada por jugadores acostumbrados a decidir partidos.
Ahí se verá realmente el nivel de Pedro Martínez si llega al banquillo blanco. No tanto por diseñar sistemas ofensivos —eso ya ha demostrado que sabe hacerlo—, sino por gestionar un vestuario donde todos se consideran titulares y donde el objetivo no es jugar bien, sino ganar la liga y aspirar a la EuroLeague cada temporada.
En ese sentido, el ejemplo de Pablo Laso es ilustrativo.
Su Madrid también jugaba rápido y lanzaba muchos triples, pero cuando llegaban las eliminatorias sabía bajar el ritmo, jugar con el poste, controlar el rebote y adaptarse al rival. Quizá esa capacidad de cambiar de registro sea lo que más se le exigirá al próximo entrenador del Madrid, sea Pedro Martínez o cualquier otro.
