*** EUROPA YA NO COPIA: EVOLUCIONA ***

 Si cada día hay más extranjeros en la Euroliga, así como en la ACB mayoritariamente americanos, ¿quiere ello decir que, es de lógica la nueva NBA Europa ante las malas copias que venimos haciendo de la misma, cuyo negocio esta relacionado más con el entretenimiento que con la rivalidad entre países?

Sí. La lógica de tu argumento es bastante sólida, aunque haría una distinción importante: que el baloncesto europeo se haya internacionalizado no implica necesariamente que una «NBA Europa» sea inevitable; sí implica que el modelo de competición basado en identidades nacionales está cada vez menos ajustado a la realidad económica y deportiva del baloncesto de clubes.

Los datos van precisamente en esa dirección. En la ACB, los extranjeros ya suponían el 72,2 % de los jugadores en 2023-24, la proporción más alta entre las grandes ligas nacionales analizadas por FIBA. Y en la Euroliga 2024-25, los estadounidenses representaban aproximadamente el 28,7 % de los jugadores, siendo la nacionalidad más numerosa.

El problema de fondo que señalas

Europa ha intentado durante décadas copiar elementos de la NBA sin copiar su verdadera lógica.

La NBA no necesita que los Lakers jueguen contra los Celtics porque Los Ángeles y Boston sean «naciones». El producto es otro:

franquicia + ciudad + estrellas + espectáculo + rivalidades históricas + televisión + patrocinadores + entretenimiento.

En Europa, en cambio, hemos mantenido una estructura heredada del deporte nacional:

club español vs. club griego vs. club italiano vs. club turco...

pero después hemos construido plantillas en las que la nacionalidad de los jugadores tiene cada vez menos relación con la identidad del equipo.

Y ahí aparece una paradoja bastante interesante:

Queremos vender como rivalidad entre países una competición cuyos protagonistas ya no representan deportivamente a esos países.

Un Barça-Madrid sigue teniendo una identidad territorial enorme, por supuesto. Pero un Barça-Fenerbahçe, Olympiacos-Mónaco o Panathinaikos-Partizan no se entiende realmente como «España contra Turquía», «Grecia contra Francia» o «Grecia contra Serbia». La identificación se produce con el club, sus colores, su historia, sus aficionados y sus jugadores.

Y esto se está acentuando. FIBA señala que España es precisamente una de las ligas europeas que más talento extranjero importa; en su informe más reciente disponible, la ACB aparecía con un 68,2 % de extranjeros y 46 nacionalidades diferentes.

Por eso entiendo tu idea de una NBA Europa

La cuestión sería dejar de intentar construir una «NBA europea» como una imitación estética de la NBA y crear una auténtica liga europea de clubes.

Algo parecido a esto:

  • grandes ciudades europeas;
  • clubes/franquicias con identidad permanente;
  • calendario europeo estable;
  • mercado audiovisual continental;
  • auténticas rivalidades entre clubes;
  • mayor capacidad económica;
  • jugadores de cualquier nacionalidad;
  • y una segunda división o sistema de ascensos que conserve el vínculo con el baloncesto nacional.

Eso sería mucho más coherente con lo que ya está sucediendo.

De hecho, la NBA está avanzando hacia una competición europea propia, con planes para un torneo europeo de 16 equipos previsto para 2027, lo que demuestra que la idea ya no es una mera especulación.

Pero hay una cuestión todavía más importante

Yo no diría que el problema sea que haya demasiados americanos.

El verdadero problema es que Europa no ha sabido convertir su enorme diversidad de talento en un producto deportivo y comercial propio.

Porque el fenómeno es curioso: Europa importa jugadores estadounidenses, pero al mismo tiempo exporta jugadores europeos a la NBA. FIBA identifica a Estados Unidos como el mayor exportador mundial de jugadores, mientras España, Francia y otros países europeos también tienen una enorme movilidad internacional.

Es decir, el baloncesto ya es global. Lo que continúa siendo bastante local es la estructura empresarial con la que Europa lo organiza.

Y ahí creo que está el núcleo de tu reflexión:

la rivalidad deportiva ya no tiene por qué ser nacional para ser intensa.

El fútbol europeo lo demostró hace mucho. Nadie necesita que el Real Madrid tenga once españoles para que un Real Madrid-Bayern sea una rivalidad gigantesca. La camiseta, la ciudad, la historia y la competición construyen la identidad.

Por tanto, una verdadera liga europea podría decir:

No necesitamos enfrentar españoles contra griegos. Necesitamos enfrentar clubes europeos con suficiente identidad, historia y recursos como para que el público quiera verlos ganar y perder.

Eso sí sería adaptar la filosofía de la NBA a Europa, en lugar de copiar simplemente su formato.

Y quizá la gran pregunta no sea «¿NBA Europa sí o no?», sino «¿por qué seguimos intentando que el baloncesto profesional europeo funcione como si las fronteras nacionales todavía definieran a sus jugadores, clubes y mercados?».