*** No entrenes el baloncesto que te gusta; entrena el baloncesto que tus jugadores pueden ganar ***
Durante mi trayectoria he entrenado a más de cincuenta jugadores estadounidenses, algunos con un excelente nivel universitario. Muchos de ellos coincidían en decirme: «Miguel, nosotros rendimos mejor cuando el partido se juega a un ritmo muy alto, casi de ida y vuelta, un baloncesto parecido al de la NBA». Y, en parte, tenían razón. Ese estilo potenciaba muchas de sus cualidades.
Sin embargo, yo no podía construir todo el equipo alrededor de dos o tres jugadores. El resto de la plantilla no disponía del mismo perfil físico ni de la misma capacidad para mantener ese ritmo durante cuarenta minutos. Intentar jugar de esa manera habría supuesto sacar a unos pocos de su zona de confort, pero también exigir al resto unas prestaciones para las que no estaban preparados.Siempre he procurado adaptar el sistema de juego a las piezas de las que disponía. Si hubiera contado con una plantilla formada mayoritariamente por jugadores especialmente rápidos, explosivos y capaces de sostener un ritmo muy elevado, probablemente habría apostado por un baloncesto más dinámico, basado en conceptos, transiciones rápidas y mayor libertad ofensiva. Pero cuando el objetivo es competir y ganar, me parece un error diseñar un modelo de juego que no se ajusta a las características reales de los jugadores.
En este sentido, creo que la NBA acierta al favorecer un baloncesto cada vez más rápido y espectacular, porque responde al perfil predominante de los jugadores que compiten en esa liga.
En Europa, sin embargo, la realidad es diferente. El éxito de muchos equipos ha estado tradicionalmente ligado a un mayor equilibrio entre el juego colectivo, la lectura táctica y el ritmo de partido.
La creciente incorporación de jugadores estadounidenses y de perfiles muy atléticos a las competiciones europeas está modificando esa identidad y empujando el juego hacia un modelo más físico y veloz.
Es una evolución lógica dentro de un mercado global, aunque también plantea el reto de seguir ofreciendo oportunidades al talento formado en las canteras españolas y europeas, para que el desarrollo del baloncesto no dependa únicamente del perfil atlético de los jugadores, sino también de la riqueza táctica y técnica que históricamente ha caracterizado al baloncesto europeo.
"El mejor sistema de juego es el que se adapta a los jugadores que tienes."
Predicando en el Desierto
Miguel A Soto


