*** ¿Se equivoca la NBA acortando a 40 minutos el tiempo de juego? : propuesta descabellada de Silver ***








La NBA vuelve a poner sobre la mesa una posible modificación en la duración de sus partidos: pasar de los 48 minutos actuales a 40, como sucede en las competiciones FIBA. 

Esto creo le perjudica a nivel del negocio y creará muchos problemas estadisticos en su historial, no lo veo muy factible y menos aún copiar de la FIBA sus reglas que más bien ha creado un baloncesto deficitario.

Estoy bastante de acuerdo con el fondo de tu argumento, especialmente en dos aspectos: el impacto económico y la ruptura de la continuidad histórica de la NBA. Pasar de 48 a 40 minutos no sería un simple ajuste reglamentario. Sería modificar uno de los elementos estructurales que han definido la competición durante décadas.

Hay varias cuestiones que conviene separar.

1. El problema estadístico sería enorme

La NBA tiene una de las tradiciones estadísticas más importantes del deporte mundial. Sus récords, comparaciones generacionales y clasificaciones históricas están construidos sobre partidos de 48 minutos.

Si se pasara a 40 minutos:

  • Los máximos anotadores por partido tendrían menos oportunidades.

  • Las estadísticas de rebotes, asistencias, tapones y robos bajarían previsiblemente.

  • Los récords de anotación en un partido serían mucho más difíciles de comparar.

  • Las carreras por premios individuales y los promedios de temporada cambiarían sustancialmente.

Es cierto que podrían utilizarse estadísticas por 36 minutos, por posesión o por partido ajustadas a la duración, pero eso no eliminaría el problema de la comparación histórica.

Y hay algo más: los récords no son únicamente cifras. Son parte de la identidad comercial y cultural de la NBA.

2. El perjuicio económico y televisivo

Aquí creo que está uno de los argumentos más importantes.

Un 16,7 % menos de tiempo reglamentario supone reducir considerablemente el producto deportivo que se ofrece al espectador.

Hay que considerar:

  • Menos tiempo de exposición de los patrocinadores.

  • Posible reducción del inventario publicitario.

  • Menos minutos de participación para jugadores secundarios.

  • Alteración del valor del espectáculo que venden las televisiones.

  • Posible modificación de los contratos comerciales a largo plazo.

Es verdad que sus defensores argumentan que los partidos más cortos pueden mejorar la audiencia y la retención televisiva. Mark Cuban, por ejemplo, defendió esta posibilidad en marzo de 2026. Pero una cosa es conseguir partidos más cortos y otra demostrar que serán más rentables.

3. ¿Y por qué copiar a FIBA?

Aquí introduciría un matiz: no creo que el baloncesto FIBA sea deficitario por jugar 40 minutos. Tiene sus propias virtudes y una identidad competitiva consolidada.

Pero coincido contigo en que la NBA no necesita convertirse en FIBA para internacionalizarse.

La NBA tiene una identidad propia:

  • Cuartos de 12 minutos.

  • Una configuración arbitral y reglamentaria particular.

  • Un estilo de juego y una cultura competitiva propios.

  • Una historia estadística incomparable.

Adoptar los 40 minutos no significa necesariamente adoptar todas las reglas FIBA, pero sí supone abandonar una de las señas de identidad de la competición.

4. Hay un problema añadido: las estrellas seguirían jugando prácticamente lo mismo

Este argumento me parece especialmente interesante.

Si una estrella juega actualmente 36 minutos por partido, no hay ninguna garantía de que pase a jugar 30 minutos con el nuevo formato. Los entrenadores podrían seguir utilizando a sus mejores jugadores durante una proporción muy elevada del encuentro.

El resultado podría ser que los jugadores de rotación perdieran protagonismo, mientras que las estrellas mantuvieran cargas de minutos muy elevadas.

Es precisamente uno de los inconvenientes señalados por Chris Mannix, periodista de Sports Illustrated.

5. ¿Es realmente una propuesta que vaya a materializarse?

Conviene precisar la noticia: a 5 de noviembre de 2026, no existe una decisión oficial de la NBA para implantar los partidos de 40 minutos.

Lo que ha trascendido es que Chris Mannix asegura que Adam Silver ve con buenos ojos la idea. No estamos ante una reforma aprobada ni ante un calendario de aplicación. Además, Silver ya había manifestado públicamente su simpatía por los cuatro cuartos de diez minutos en enero de 2025.

 Mi reflexión sobre el asunto

Creo que la NBA debería tener mucho cuidado con intentar solucionar sus problemas de disponibilidad de estrellas modificando la duración de los partidos.

Si el problema es el exceso de carga física, habría que estudiar el calendario, los desplazamientos, la recuperación y la gestión de las plantillas antes de alterar el formato histórico de la competición.

Y hay una cuestión que me parece fundamental: la NBA no puede sacrificar su patrimonio histórico por una hipotética mejora de los hábitos de consumo televisivo.

Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan, Kobe Bryant y LeBron James han construido sus registros sobre partidos de 48 minutos. No se trata de impedir que el baloncesto evolucione, sino de evitar que la evolución destruya innecesariamente los elementos que hacen única a la NBA.

Personalmente, estudiaría antes reducir el número de partidos de temporada regular que tocar los 48 minutos.

Me parece que ahí está el verdadero debate: ¿queremos una NBA con partidos más cortos o una NBA en la que las grandes estrellas estén disponibles con mayor frecuencia? Son dos problemas diferentes y no necesariamente tienen la misma solución.