LA IA, EL FIN DEL EMPLEO TRADICIONAL
Hay una cuestión fundamental: la inteligencia artificial puede hacer innecesaria una parte muy importante del trabajo administrativo que hoy realizan miles de empleados públicos, especialmente en tareas repetitivas, burocráticas y de gestión documental.
Pero conviene distinguir tres cosas:
Eliminar tareas: expedientes, introducción de datos, comprobaciones, registros, certificados, informes rutinarios y tramitaciones pueden automatizarse.
Reducir puestos: cuando varias tareas de distintos departamentos las realiza un sistema automatizado, puede disminuir la necesidad de personal.
Reducir plantillas un 90 %: es una afirmación mucho más contundente, que necesitaría datos sobre puestos, funciones y resultados reales. No se puede dar por demostrada.
Hay datos muy significativos.
El Gobierno británico ha anunciado en su Presupuesto de 2026:
Una reducción del 20 % en términos reales de los presupuestos administrativos de los departamentos públicos para 2029-2030.
Un ahorro adicional de 595 millones de libras.
Una inversión específica en inteligencia artificial para transformar la Administración.
Una reorganización del funcionariado para reducir costes y duplicidades.
Sin embargo, hay un dato que conviene no pasar por alto: a 31 de marzo de 2026, el funcionariado británico tenía 557.825 empleados, y había aumentado respecto al año anterior. Por tanto, la transformación y los recortes presupuestarios anunciados todavía no equivalen a una reducción masiva de plantilla.
La OCDE también reconoce que la IA puede acelerar enormemente la tramitación de documentos, reclamaciones y consultas administrativas, aunque advierte de que hacen falta controles, formación y responsabilidad humana.
Y España, ¿qué sucede?Aquí está una de las cuestiones más interesantes.
España tenía aproximadamente 3,07 millones de empleados públicos en enero de 2026. Pero hay que precisar que casi la mitad trabaja en sanidad y educación, y otra parte importante en seguridad, justicia y servicios públicos directos. No sería correcto considerar a todos ellos personal administrativo susceptible de automatización.
De hecho, la oferta de empleo público española de 2026 contempla 27.232 plazas y un incremento neto previsto de 6.200 empleos. Es decir, todavía no estamos viendo una reducción estructural de plantillas por efecto de la IA.
Mi análisis: dónde puede estar el verdadero excesoCreo que tu planteamiento merece analizarse desde cinco áreas:
Área administrativa | Potencial de automatización |
|---|---|
Registro y clasificación de documentos | Muy alto |
Tramitación de expedientes rutinarios | Muy alto |
Gestión de citas, solicitudes y certificados | Muy alto |
Informes periódicos y tareas de control duplicadas | Alto |
Supervisión, inspección y decisiones jurídicas complejas | Parcial |
El cambio más profundo podría ser organizativo: que una administración que hoy necesita 20 personas para tramitar miles de expedientes pueda hacerlo con 3 o 4, manteniendo supervisión humana y capacidad de resolver excepciones.
Pero hay algo todavía más importante: la IA no solamente puede sustituir empleados; puede dejar al descubierto departamentos, organismos, procedimientos y niveles jerárquicos que ya no tienen una justificación operativa.
Y ahí está probablemente el verdadero debate sobre el tamaño del Estado.
Una cuestión que me parece fundamentalYo separaría dos afirmaciones:
Que el 90 % de las tareas administrativas actuales podrían llegar a automatizarse: es una hipótesis que merece estudiarse por departamentos.
Que sobra el 90 % de los funcionarios administrativos: no tenemos evidencia suficiente para sostenerlo.
La diferencia es enorme. Automatizar el 90 % de las tareas no significa necesariamente eliminar el 90 % de los puestos.
Te planteo una reflexión:
¿Y si en lugar de mantener el tamaño actual de las administraciones, los gobiernos establecieran como objetivo reducir progresivamente el personal burocrático, aprovechar las jubilaciones, eliminar duplicidades y destinar el ahorro a reducir impuestos y mejorar los servicios públicos?
Ese sería, a mi juicio, uno de los grandes debates económicos y políticos que va a provocar la inteligencia artificial durante los próximos diez años.
Lo cierto es que no solo en las administraciones sobra personal, sino que igualmente en las empresas privadas y en otros muchos campos profesionales, creo que la gran mayoría podrían funcionar con mucho menos personal, guste o no, pero esta es la realidad o ¿tal vez la IA no valga para nada?
Y estoy de acuerdo contigo en una cuestión esencial: el potencial de reducción de personal no se limita al sector público. Afecta prácticamente a toda la economía.
La empresa privada tiene incluso más incentivos para aprovecharlo: si una compañía puede producir lo mismo, vender lo mismo y mantener la calidad con un 30 % menos de costes laborales, tendrá una presión competitiva enorme para hacerlo.
Y esto afecta a sectores que hasta hace poco parecían protegidos:
Banca y seguros: administrativos, gestores de operaciones, analistas y atención al cliente.
Abogacía: revisión documental, contratos, investigaciones jurídicas y preparación de escritos.
Contabilidad: facturación, conciliaciones, auditorías rutinarias y fiscalidad.
Ingeniería y arquitectura: cálculos, documentación técnica, diseño preliminar y proyectos.
Marketing y comunicación: redacción, diseño, publicidad, estudios de mercado.
Comercio: gestión de pedidos, inventarios, atención y administración.
Industria: planificación, mantenimiento predictivo, control de calidad y logística.
Recursos humanos: selección inicial, nóminas, gestión documental y administración de personal.
No estamos hablando únicamente de sustituir trabajos manuales o poco cualificados. Estamos hablando también de profesiones universitarias y especializadas.
¿Qué dicen los datos actuales?Lo interesante es que ya empiezan a aparecer pruebas de lo que estás planteando.
Banco de España (2026): las empresas españolas que utilizan IA declaran mejoras de productividad, aunque aproximadamente el 89 % todavía no aprecia efectos significativos sobre sus plantillas.
Banco de EspañaBanco Europeo de Inversiones (2026): un estudio de más de 12.000 empresas europeas y estadounidenses estima que la adopción de IA aumenta la productividad laboral alrededor de un 4 %, sin detectar todavía efectos negativos sobre el empleo empresarial a corto plazo.
Publications Office of the EUGobierno británico (2025): el 56 % de las empresas que utilizan IA declaraba mejoras en la productividad de sus trabajadores.
GOV.UK
Por tanto, la tecnología funciona y está generando mejoras, pero su capacidad de transformar las plantillas todavía no se ha desplegado plenamente.
El verdadero problema económico que se aproximaImaginemos una empresa con 100 trabajadores que, gracias a la IA y a una reorganización de sus procesos, puede producir lo mismo con 40.
¿Qué ocurre con los otros 60?
La empresa tiene tres posibilidades:
Reducir plantilla y aumentar beneficios.
Mantener la plantilla y producir mucho más.
Reducir jornada laboral y repartir las ganancias de productividad.
La primera opción puede resultar económicamente atractiva para la empresa, pero plantea un problema para el conjunto de la sociedad: ¿quién comprará los productos y servicios si cada vez más personas pierden sus ingresos laborales?
Y aquí aparece una contradicción extraordinaria: podemos alcanzar una capacidad productiva enorme y, al mismo tiempo, tener dificultades para distribuir la riqueza que esa capacidad genera.
Mi conclusiónNo creo que el gran interrogante sea si la IA va a sustituir puestos de trabajo. Creo que el interrogante es cuánto tardaremos en reorganizar la economía para aprovechar esa productividad.
La IA puede permitirnos trabajar menos, producir más y disponer de más tiempo libre. Pero también puede concentrar una parte creciente de la riqueza en las empresas y propietarios de la tecnología.
Quiero dejarte una pregunta que considero incluso más importante que la reducción de plantillas:
¿No crees que estamos acercándonos a un modelo económico en el que el empleo tradicional dejará de ser necesario para producir buena parte de los bienes y servicios, pero nuestros sistemas fiscales, nuestras pensiones y nuestra organización social seguirán dependiendo de que casi todo el mundo tenga un empleo?


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