*** La NBA marca el paso, Europa sigue el ritmo ***


Lo cierto es que, sin la NBA, el baloncesto europeo tendría hoy mucho más margen para desarrollar una identidad propia. La realidad es que la liga estadounidense no solo atrae a los mejores jugadores del mundo, sino que también acaba marcando la evolución del juego. Sus reglas, su ritmo, su manera de entender el espectáculo e incluso su narrativa terminan influyendo en el resto del planeta.

Europa, poco a poco, se adapta a ese modelo. 

Primero se marchan las grandes estrellas; después llegan los cambios reglamentarios y el estilo de juego. Todo parece orientado a hacer el baloncesto más rápido, más vistoso y más rentable desde el punto de vista televisivo y comercial.

Es difícil competir contra un negocio de esas dimensiones. La NBA no solo exporta jugadores, también exporta una forma de entender el baloncesto.

Y cuando el dinero marca el camino, el resto de las ligas acaban, en mayor o menor medida, siguiéndolo.

La pregunta es si Europa quiere conservar una personalidad propia o si terminará convirtiéndose en una versión adaptada del modelo NBA. Porque, al final, detrás de muchas decisiones deportivas parece haber un mismo objetivo: generar más espectáculo... y, por supuesto, más ingresos.



Predicando en el Desierto
Miguel A Soto