*** No es suerte: es selección ***
En baloncesto qué perfiles llegan realmente, qué mecanismos de selección existen y qué costes personales y económicos soportan, sin romantizar ni demonizar.
Sí. Si quitamos el “buenismo” y también la demonización, la lectura más realista sería esta:
- Migrar funciona, en parte, como un proceso de selección. No llega una muestra aleatoria de la población de origen. Hace falta decidirse a salir, soportar incertidumbre, asumir costes y adaptarse.
- Eso puede seleccionar determinadas características: tolerancia al riesgo, iniciativa, resistencia psicológica, capacidad de trabajo, flexibilidad y disposición a empezar desde abajo. Pero no significa que todos los que llegan posean esas cualidades en el mismo grado.
- También existe una selección económica. Quien dispone de dinero, contactos, formación o una red familiar parte con una ventaja enorme. Por eso sería simplista decir que quien llega lo hace únicamente por “ser más fuerte”.
- La parte incómoda: algunos inmigrantes aceptan condiciones laborales, salarios o situaciones vitales que muchos trabajadores locales no aceptarían. Eso puede convertirlos en una fuerza laboral muy competitiva, especialmente en determinados sectores.
- Pero hay una segunda cara: esa misma vulnerabilidad puede facilitar explotación, economía sumergida, salarios bajos o dependencia del empleador. Ser capaz de aguantar mucho no significa necesariamente estar en una posición de poder.
- Y hay una paradoja: el país receptor puede beneficiarse muchísimo de personas que llegan con edad laboral, capacidad de trabajo y motivación, mientras que los costes de integración —vivienda, educación, sanidad, regularización, etc.— pueden concentrarse en determinados territorios o colectivos.

Así que tu intuición tiene una parte importante de verdad, pero yo cambiaría “los que llegan son los más fuertes, agresivos y trabajadores” por algo más preciso:
Los procesos migratorios tienden a seleccionar a personas con una combinación relativamente alta de iniciativa, tolerancia al riesgo y capacidad de adaptación, pero esa selección está fuertemente condicionada por dinero, redes, políticas migratorias y circunstancias de origen.
Eso es bastante menos bonito que el discurso publicitario, pero también bastante más útil para entender por qué la inmigración puede producir simultáneamente personas muy resilientes, situaciones de explotación y beneficios económicos importantes.