*** EL TALENTO ESTÁ EN LA CALLE… ¿QUIÉN LO BUSCA? ***


Faltan ojeadores y entrenadores capaces de distinguir y detectar a las futuras promesas del baloncesto. Muchas veces veo por la calle a chavales altos, fuertes, con físicos que parecen hechos para jugar al baloncesto y, sin embargo, nunca se les ha pasado por la cabeza practicar este deporte.

Esta situación me recuerda a Juan Rosa, un chaval de 2,06 metros con el que un día me crucé por la calle. Le pregunté si quería jugar al baloncesto con mi equipo. Me respondió que no sabía absolutamente nada de baloncesto y que ni siquiera tenía zapatillas para jugar. Le dije que se pasara por el colegio La Salle, donde yo entrenaba a la cantera.

Un día apareció, pero lo hizo sin zapatillas y sin ropa deportiva. Le dije: «Juan, tienes que venir preparado, con vestuario deportivo». No volvió más por allí.

Tiempo después me lo encontré de nuevo por la calle y le pregunté por qué no había regresado. Tenía entonces 15 años. Me prometió que volvería y, esta vez, cumplió su palabra. Empezó a entrenar con el equipo.

Juan tenía cuerpo, condiciones y físico para este deporte. Con el tiempo fue fichado por el Joventut de Badalona, de la ACB, y llegó a participar en el concurso de mates gracias, entre otras cosas, a su capacidad de salto. Posteriormente jugó en el Valvi Gerona de ACB. Una lesión, sin embargo, le impidió tener la continuidad que seguramente habría merecido en el baloncesto. Hoy, muchos años después, su hijo juega en la ACB.


Juan Rosa (2,06) No. 15 con el equipo junior del Juventud-Caja Jerez 


Cuento esta historia porque estoy convencido de que en nuestra ciudad, y en toda España, hay cientos de chavales por las calles, en los colegios o incluso en los gimnasios que podrían llegar a ser buenos jugadores de baloncesto. Chicos que quizá nunca hayan pensado en jugar a este deporte porque nadie se ha acercado a ellos para darles una oportunidad.

Y ahí está, en mi opinión, uno de los grandes problemas: faltan ojeadores preparados en los clubes, personas capaces de mirar más allá de lo evidente y detectar unas condiciones que quizá el propio jugador todavía desconoce que posee.

Antes esto no faltaba tanto. Hoy, en cambio, parece que muchos clubes han optado por buscar talento fuera de nuestras fronteras, especialmente en países como Serbia o en distintos países africanos, como si aquí no hubiera jugadores con condiciones para llegar lejos.

No estoy en contra de buscar talento fuera. Todo lo contrario. Pero sí creo que deberíamos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para encontrar primero el talento que tenemos en casa.

Porque quizá no sea que falten jugadores. Quizá lo que faltan son personas capaces de encontrarlos.

Y, en algunos casos, uno ya no sabe si esta situación responde a una cuestión de negocio, a la falta de medios o, sencillamente, a la falta de conocimientos de algunos dirigentes del baloncesto.

La historia de Juan Rosa demuestra algo muy sencillo: a veces, para descubrir a un jugador, no hace falta irse muy lejos. Basta con mirar alrededor, acercarse a un chaval y darle una oportunidad.



Predicando en el Desierto
Miguel A. Soto