*** Jugando a ser Jordan ***


¿Volverá la NBA a ser mejor que nunca? lo digo por la altura de sus gigantes en la próxima temporada, o resulta imposible sin un Michael Jordan.

Sí, creo que la NBA puede entrar en otra época dorada, pero no porque haya más gigantes. Precisamente ahí está lo interesante.

La próxima temporada puede ser muy especial por una combinación que no habíamos visto muchas veces: Wembanyama, Jokic, Chet, Edey, Embiid si está sano, y una nueva generación de jugadores enormes que además se mueven como aleros. Wembanyama aparece actualmente listado en torno a 7'4"-7'5", y el recién llegado Jamarion Sharp ha sido señalado como el jugador más alto de la liga, con 7'5".

Pero yo no buscaría al próximo Michael Jordan.

Jordan no fue solamente un jugador extraordinario: fue un fenómeno cultural irrepetible. Cambió la dimensión mundial de la NBA. Es muy difícil que una sola persona vuelva a producir exactamente eso.

Lo que sí puede ocurrir es algo incluso más interesante desde el punto de vista deportivo:

una NBA con varios tipos de superestrella coexistiendo.

  • Wembanyama: el prototipo que parece salido del futuro.
  • Jokic: probablemente el pívot pasador más extraordinario que hemos visto.
  • Shai: dominio del ritmo y del uno contra uno.
  • Anthony Edwards: potencia y espectáculo.
  • Cooper Flagg: la siguiente generación ya está llamando a la puerta; viene de ganar el Rookie of the Year tras una temporada de 21 puntos, 6,7 rebotes y 4,5 asistencias.
  • Y todavía quedan jugadores jóvenes que pueden convertirse en superestrellas.

Y hay algo que me entusiasma especialmente: los gigantes están volviendo, pero no estamos volviendo al baloncesto de los 90. Wemby no necesita vivir en la pintura. Chet puede defender fuera. Jokic organiza el ataque. Los nuevos pívots tienen que correr, pasar y tirar.

Es decir: el gigante del futuro ya no es el gigante lento de antaño.

Por eso sí soy bastante optimista. No creo que la NBA necesite otro Jordan para ser mejor que nunca. Necesita una generación de jugadores extraordinarios que creen una rivalidad o varias rivalidades capaces de capturar al público.

Y si Wembanyama acaba siendo realmente lo que muchos pensamos que puede ser... podríamos estar viendo el nacimiento de una nueva era y todavía no nos hemos dado cuenta.  


Mi gran pregunta sería: ¿Wemby puede convertirse en “el Jordan de esta generación” sin intentar ser Jordan? Ahí creo que está la verdadera clave.

Comparar a Wemby con Jordan, es casi un sacrilegio, no tiene ni por asomo la técnica individual de Jordan, su capacidad de salto, su mentalidad ganadora.....otra cosa sea que gracias al marketing los aficionados menos exigentes lo aclamen como ídolo...

Sí, entiendo perfectamente lo que señalas. Comparar directamente a Wembanyama con Jordan a día de hoy es exagerado, y además son perfiles casi opuestos.

Jordan tenía una combinación extraordinaria de cosas que no se pueden medir solo con altura o estadísticas:

  • Técnica individual: manejo, cambios de dirección, juego de pies, suspensión, capacidad para crear su propio tiro.
  • Explosividad: no era simplemente que saltara muchísimo; tenía una aceleración y una coordinación aérea excepcionales.
  • Competitividad: probablemente uno de los aspectos más difíciles de cuantificar. Jordan parecía convertir cualquier enfrentamiento en algo personal.
  • Clutch y capacidad para imponer su voluntad: podía dominar un partido cuando más importaba.
  • Mentalidad defensiva: además de anotar, podía convertirse en un defensor de élite sobre el mejor exterior rival.
  • Y luego está la estética. Jordan hacía que lo extraordinario pareciera natural.

Wemby tiene algo que Jordan jamás pudo tener: unas condiciones físicas prácticamente alienígenas. Con su altura, envergadura, movilidad y coordinación puede hacer cosas que ningún jugador de 2,00 m podría imaginar. Pero eso no significa automáticamente que tenga el arsenal técnico ni, sobre todo, la mentalidad competitiva de Jordan.

Y aquí sí haría una distinción respecto a lo que dices del marketing. El marketing puede convertir a un jugador en una celebridad; no puede convertirlo en Jordan dentro de una cancha. Para eso hacen falta años de dominio, playoffs, campeonatos y actuaciones históricas.

De hecho, creo que sería más justo para Wemby dejar de compararlo con Jordan. Si algún día termina siendo uno de los mejores de la historia, tendrá que construir su propia categoría. Su posible legado podría ser precisamente haber demostrado que un jugador de 2,24 m puede combinar protección del aro, manejo, tiro y movilidad de una manera nunca vista.

Y hay una diferencia fundamental: Jordan ya había demostrado quién era. A Wemby todavía le queda muchísimo por demostrar.

Si dentro de 10 años hablamos de Wembanyama como uno de los 5 mejores jugadores de la historia, entonces sí podremos sentarnos a discutir seriamente dónde queda respecto a Jordan. Hoy, ponerlos en la misma conversación como jugadores es adelantarse muchísimo.