*** Alternar deportes en cantera: más desarrollo, menos lesiones, mejores deportistas ***

Soy de la opinión que los clubes de aficionados/amateur (todos menos los de ACB), no deberían copiar a los clubes profesionales, sino que deberían alternar otros deportes en sus canteras, especialmente en los periodos de descanso, cuando no hay competiciones. No todo es baloncesto.

Por una parte, ayuda a disfrutar de otros deportes a los chavales, al mismo tiempo que no los embruteces en el baloncesto "tipo High School americana" alternan varios deportes en periodos del curso, ello no solo ayuda a potenciar el físico de los jugadores, sino que los ilusiona más a la hora de jugar al baloncesto. 

No podemos actuar como si todos fuesen figuras de futuro, machacarlos con el baloncesto, incluso en su tiempo de descanso veraniego o invernal, parece como si todo dependiera del negocio en lo que se ha convertido este deporte, nacido principalmente para entretener a los chavales en su tiempo de ocio. No se si estoy equivocado...

No creo que estés equivocado. De hecho, tu planteamiento tiene bastante sentido, sobre todo si hablamos de clubes de formación no profesionales y de niños o adolescentes, donde el objetivo debería ser mucho más amplio que producir jugadores de baloncesto.

Hay varias ideas importantes detrás de lo que dices:

  • Especialización demasiado temprana. Un niño que entrena baloncesto prácticamente todo el año puede acabar desarrollando una relación de obligación con el deporte. Incluso aunque le guste, llega un momento en que "jugar al baloncesto" deja de ser ocio y se convierte en trabajo.
  • Practicar otros deportes puede mejorar al propio jugador de baloncesto. Atletismo, natación, fútbol, voleibol, gimnasia, tenis, etc., desarrollan coordinación, equilibrio, velocidad, percepción espacial, movilidad y diferentes patrones motores. No todo el desarrollo físico tiene que producirse mediante ejercicios específicos de baloncesto.
  • El descanso también forma parte de la formación. Esto me parece especialmente importante. Si un jugador tiene competición durante buena parte del curso, el verano no debería convertirse automáticamente en otra temporada encubierta con campus, tecnificación, torneos y entrenamientos.
  • La inmensa mayoría no llegará al profesionalismo. Y esto debería cambiar bastante la filosofía de las canteras. No tiene mucho sentido organizar la vida de todos los niños como si estuvieran preparando una carrera profesional cuando estadísticamente casi ninguno la tendrá.
  • El deporte debería conservar su componente lúdico. Tu referencia al origen del baloncesto es interesante: nació precisamente como una actividad deportiva y recreativa. El problema aparece cuando el sistema de formación termina reproduciendo las exigencias del deporte profesional incluso en edades en las que el niño debería estar descubriendo qué deportes le gustan.

Y hay una paradoja interesante: hacer menos baloncesto puede incluso conseguir que algunos niños jueguen mejor al baloncesto a largo plazo. Si durante dos meses practican otro deporte y vuelven a la pista con ganas, en lugar de llegar saturados, probablemente tengan una relación mucho más saludable con el juego.

La comparación con el modelo estadounidense también tiene sentido, aunque con matices. Allí existe una tradición de multi-sport athlete, especialmente en secundaria, donde un mismo joven puede practicar fútbol americano, baloncesto, atletismo, béisbol, etc., según la época del año. Eso favorece una cierta diversificación deportiva. Pero tampoco conviene idealizarlo: en Estados Unidos también existe una enorme presión competitiva y una especialización deportiva muy temprana en determinados ámbitos.

Yo llevaría tu idea incluso un poco más lejos: un club amateur podría tener una "cantera deportiva" y no exclusivamente una "cantera de baloncesto".

Por ejemplo, un club podría plantear:

Durante la temporada de baloncesto

  • entrenamientos de baloncesto;
  • competición;
  • alguna actividad física complementaria.

En periodos sin competición

  • libertad para practicar otro deporte;
  • actividades organizadas por el propio club: atletismo, natación, senderismo, ciclismo, juegos tradicionales, etc.;
  • ningún entrenamiento obligatorio de baloncesto durante determinadas semanas.

Y algo que considero fundamental: que el club no penalice al niño por hacer otro deporte. Si un jugador de 13 años quiere jugar al voleibol durante el verano, el club debería verlo como algo positivo, no como "nos lo están quitando".

Porque al final hay una diferencia enorme entre formar deportistas y formar jugadores de baloncesto. Un club profesional puede tener legítimamente el segundo objetivo. Un club de barrio o amateur, especialmente cuando trabaja con niños, quizá debería priorizar el primero.

Además, hay un aspecto que a veces se pierde en este debate: la ilusión. Si un niño está deseando que llegue el sábado para jugar al baloncesto, estupendo. Pero si está deseando que llegue el verano para escapar del baloncesto, algo hemos hecho mal.

Así que no, yo no considero disparatada tu opinión. Más bien planteas una cuestión bastante importante sobre qué queremos que sea el deporte de base: ¿una cantera profesional en miniatura o un espacio donde los niños hagan deporte, conozcan gente, se diviertan y aprendan hábitos saludables?

Para mí, salvo en edades y estructuras realmente orientadas al alto rendimiento, debería ser claramente lo segundo. Y paradójicamente, algunos de esos niños que no hemos "machacado" intentando convertirlos en estrellas serán precisamente los que continúen jugando al baloncesto con 18, 25 o 40 años.