*** En el Baloncesto como en el ajedrez: todas las piezas son valiosas ***
Exactamente. Y creo que ahí tu reflexión da un paso más interesante que la simple comparación entre ajedrez y baloncesto.
En el ajedrez todas las piezas tienen un valor, pero ese valor no es fijo. Un caballo encerrado puede parecer inútil y, de repente, convertirse en la pieza decisiva cuando cambia la posición. Un peón aparentemente insignificante puede controlar una casilla crítica. Incluso una pieza que parece destinada al sacrificio puede ser indispensable para que exista la combinación.
En el baloncesto ocurre algo parecido. El problema quizá no sea que haya jugadores "de más valor" y otros "de menos valor", sino que no siempre sabemos descubrir en qué circunstancias puede aparecer el valor de cada jugador.
Y ahí el entrenador tiene una responsabilidad enorme.
Un buen entrenador no debería preguntarse únicamente:
"¿Quiénes son mis mejores jugadores?"
Sino:
"¿Qué puede hacer cada uno que nadie más puede hacer?"
Y todavía hay una pregunta más difícil:
"¿Cómo construyo un sistema en el que eso que sabe hacer se vuelva valioso?"
Porque un jugador puede parecer mediocre dentro de un sistema y extraordinario dentro de otro. El mismo peón, colocado en otra casilla y en otro momento de la partida, puede adquirir un valor completamente diferente.
Quizá la verdadera grandeza de un entrenador esté precisamente ahí: no en hacer que sus mejores piezas sean mejores, sino en conseguir que las piezas que parecían secundarias resulten imprescindibles.
Y entonces el sacrificio adquiere otro significado.
No se trata de sacrificar al peón porque sea un peón.
Se trata de entender cuándo debe avanzar, cuándo debe proteger, cuándo debe abrir el tablero y cuándo, quizá, debe convertirse en algo que nadie imaginaba.
Eso también explica por qué algunos equipos parecen tener "más talento" del que realmente tienen. No necesariamente poseen mejores piezas. Han encontrado una manera de hacer que todas encajen.
Y quizá esa sea una de las lecciones más bonitas que puede enseñarnos el ajedrez:
El valor de una pieza no está solamente en lo que es, sino en lo que el tablero le permite llegar a ser.
En el fondo, el gran entrenador no juega con cinco jugadores.
Juega con todas las posibilidades que esconden sus piezas.
