*** EL TALENTO NO BASTA: DETRÁS DE CADA ALL-STAR HAY MILES DE HORAS QUE NADIE VIO ***
El talento puede hacer que un niño destaque. Pero después hay que convertir ese talento en un jugador.
Y eso exige entrenar cuando los demás no entrenan, repetir una y otra vez aquello que todavía no sale bien, aceptar los errores, aprender de ellos y tener la voluntad de seguir mejorando cuando nadie te garantiza que llegarás a ninguna parte.
Porque entre un jugador con talento y un jugador de élite hay muchas horas de trabajo que no aparecen en las estadísticas.
El talento te puede señalar el camino. El trabajo, el sacrificio y la ambición son los que te permiten recorrerlo.
Y quizá por eso, cuando vemos a una estrella de la NBA haciendo algo que parece imposible, deberíamos recordar que detrás de esos segundos de espectáculo hay años de entrenamiento, frustraciones, sacrificios y miles de horas con un balón en las manos.

