*** El mejor legado deportivo de Jerez no fueron los grandes eventos ***



Una de las mejores decisiones que tomó el Ayuntamiento de Jerez en favor del deporte de la ciudad no fueron los grandes eventos deportivos, esos que tanto gustan a los políticos por su repercusión mediática, sino la creación de los Juegos Deportivos Municipales.

Gracias a ellos, cientos de niños y jóvenes de numerosos centros escolares podían competir gratuitamente en su deporte favorito, enfrentándose cada semana a equipos de otros colegios de Jerez. Aquellas competiciones fomentaban el compañerismo, la convivencia y el espíritu deportivo, además de crear una auténtica cantera de deportistas.

A ello se sumaban las Escuelas Deportivas Municipales, implantadas en colegios e instalaciones públicas y dedicadas a diferentes disciplinas. Eran una magnífica puerta de entrada al deporte. Los escolares no solo tenían la oportunidad de practicar actividad física de forma gratuita, sino que muchos de ellos daban posteriormente el salto a los clubes federados de la ciudad.

Con el paso de los años, todo ese modelo fue desapareciendo o quedó reducido a pequeños espacios en deportes como las artes marciales o la gimnasia ritmica. Es una auténtica pena. La explicación que con frecuencia ofrecen los distintos gobiernos municipales cuando llegan al Ayuntamiento suele ser la misma: "no hay dinero". Sin embargo, ese argumento pierde fuerza cuando, al mismo tiempo, se siguen destinando importantes recursos económicos a grandes eventos deportivos, mucho más costosos que unas competiciones escolares abiertas a toda la ciudadanía.

Una ciudad que no apuesta por el deporte de base está renunciando a una parte fundamental de su futuro. Y un centro escolar sin actividad deportiva, como ocurre hoy en demasiados casos, es un colegio que pierde una herramienta esencial para educar en valores, favorecer hábitos saludables y ofrecer alternativas de ocio a sus alumnos. 

Mientras tanto, muchos jóvenes quedan a merced del sedentarismo, del exceso de pantallas o de actividades que dependen exclusivamente de la capacidad económica de sus familias.

Jerez aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031, un objetivo ilusionante y compartido por toda la ciudad. Pero conviene recordar que la cultura no se limita a los museos, el flamenco o el patrimonio histórico. El deporte también es cultura. Educa, integra, transmite valores y genera identidad colectiva. Y, sobre todo, el acceso al juego y a la práctica deportiva es un derecho que debe garantizarse especialmente durante la infancia.

Si queremos construir una ciudad con futuro, debemos volver a invertir en aquello que realmente transforma la sociedad: el deporte escolar y el deporte de base.




Predicando en el Desierto
Miguel  A Soto