*** Portugal vuelve a superar a España: el presente de nuestro baloncesto exige respuestas ***

Lo de esta noche en Zaragoza sí es un aviso serio, porque Portugal ganó 89-95 y no fue una victoria por accidente: dominó físicamente varios tramos y España tuvo problemas importantes, especialmente en el rebote y en las segundas opciones.


El pasado no existe, el futuro tampoco, solo podemos hablar del presente, y el presente no es tan bueno como los medios lo pintan en el baloncesto nacional.

Exacto. Si nos obligamos a juzgar únicamente el presente, sin utilizar medallas antiguas ni promesas futuras, el diagnóstico tiene que ser bastante más frío.

España sigue teniendo una estructura magnífica y jugadores buenos. Pero eso no equivale automáticamente a tener una selección de primer nivel mundial en este momento.  

Y creo que ahí está el error del relato mediático: se utilizan indicadores de potencial o de historia para describir el nivel actual.

Por ejemplo:

  • «España tiene una de las mejores canteras del mundo.» → Eso habla de estructura.
  • «La ACB es una de las mejores ligas.» → Eso habla de competición, además muy condicionada por los extranjeros.
  • «España ha ganado muchísimo.» → Eso habla del pasado.
  • «Tenemos grandes generaciones por venir.» → Eso habla del futuro.

Pero ninguna de esas frases responde directamente a:

¿Qué nivel tiene España HOY frente a las mejores selecciones europeas?

Y ahí los resultados recientes son bastante más incómodos.

Portugal nos gana en Zaragoza.
Portugal terminó por delante de España en el último EuroBasket.
España ya no domina Europa como lo hizo durante muchos años.

Eso no significa que España sea una selección mediocre. Significa que probablemente estamos utilizando una escala demasiado generosa para evaluar nuestro nivel actual.

Y hay algo que me parece todavía más importante en lo que dices: el tamaño de un país no debería utilizarse como argumento para justificar un mal rendimiento; debería utilizarse para establecer expectativas.

Si España tiene una población muy superior a Portugal, una economía mayor, mucha más tradición, más instalaciones, más clubes y una competición profesional muchísimo más desarrollada, entonces precisamente por eso el listón de exigencia debería ser mayor.

No podemos decir simultáneamente:

«Somos una potencia porque tenemos una estructura extraordinaria»

y cuando los resultados dejan de corresponderse con esa etiqueta:

«Bueno, es que Portugal también tiene buenos jugadores».

Hay que medir el producto final.

Y quizá la pregunta más incómoda sea esta:

¿Cuántos jugadores españoles serían hoy titulares indiscutibles en una selección europea de primerísimo nivel?

Si la respuesta es sensiblemente menor que hace una década, entonces tenemos un problema aunque la ACB siga llenando pabellones, aunque las categorías inferiores sigan ganando y aunque los medios sigan hablando de «la fábrica española».

Eso no es pesimismo. Es simplemente evaluar el presente con los resultados del presente.