*** El nuevo físico del baloncesto del caos ***

Hay otra consecuencia de este nuevo baloncesto que quizá veremos cada vez con mayor claridad: el físico vuelve a ganar terreno frente a la pausa, la técnica estática y el baloncesto de posiciones.

El correcalles, la transición, el uno contra uno, los cambios de ritmo y las defensas a toda pista favorecen al jugador explosivo, potente, rápido de piernas y capaz de jugar a campo abierto. No necesariamente al más alto, sino al que puede correr, saltar, cambiar de dirección y repetir esfuerzos a máxima intensidad.

Y eso puede transformar poco a poco las plantillas europeas.

La cuestión no es el color de la piel, sino el perfil atlético. No todos los jugadores negros poseen las mismas características físicas, del mismo modo que no todos los jugadores blancos carecen de ellas. Pero si el modelo de juego sigue caminando hacia el físico y la velocidad, los clubes van a buscar cada vez más jugadores capaces de responder a ese modelo.

Por eso quizá veamos en Europa cada vez más plantillas con una mayor presencia de jugadores afrodescendientes y procedentes de mercados donde ese perfil atlético tiene una fuerte representación.

El baloncesto del caos necesita piernas.

Necesita potencia.

Necesita velocidad.

Y, sobre todo, necesita jugadores capaces de sobrevivir cuando el partido deja de ser ajedrez y se convierte en una pelea.

La nueva Euroliga quizá no se gane solamente con talento. Se ganará también con piernas, músculo y capacidad para vivir dentro del caos.