*** El triste caso de Lonzo Ball: ¿Adiós a la NBA? ***
Una carrera marcada por las lesiones
Lonzo Ball llegó a la liga como la segunda selección del draft de 2017, elegido por los Lakers con la expectativa de ser el rostro de una nueva era. Sus primeros años mostraron destellos de un jugador completo: visión de juego, defensa sólida y un tiro exterior que iba en mejora. Pero las lesiones nunca lo abandonaron.
Su rodilla izquierda se convirtió en su peor enemigo. Después de múltiples cirugías, incluyendo un trasplante de menisco y cartílago en 2023, se perdió las temporadas 2022-23 y 2023-24 completas. Más de mil días alejado de las canchas. Un calvario que pocos jugadores logran superar.
La temporada pasada, Ball intentó volver, jugó 35 partidos con los Cavaliers, pero los números fueron devastadores: promedios de 4.6 puntos, 4.0 rebotes y 3.9 asistencias en poco más de 20 minutos por noche. Lo más preocupante fue su eficiencia: 30.1% en tiros de campo y 27.2% desde el perímetro, ambos mínimos de su carrera.
En febrero, Cleveland lo traspasó a Utah en un movimiento para liberar espacio salarial. Los Jazz lo cortaron poco después, dejándolo como agente libre. Desde entonces, el mercado no ha respondido. A pesar de que se hablaba de cierto interés por algunos equipos, al final terminó la temporada sin concretar nada.
El propio Ball ha hablado sobre su situación, en una entrevista reciente, reflexionó sobre cómo las lesiones cambiaron su relación con el deporte: “Te quita algo de alegría, obviamente, porque no puedes hacer lo que quieres hacer”. Palabras que resumen la frustración de un talento que nunca pudo desarrollarse por completo. De esta manera, se convierte en otro de los jugadores en la historia que nunca pudieron terminar de explotar debido a las limitaciones físicas.
¿Qué le queda por delante?
La NBA como la conocemos, es implacable, los equipos necesitan jugadores que puedan aportar de inmediato, y la durabilidad es un requisito no negociable. Ball sigue entrenando, publicando videos de sus sesiones de pesas, dejando claro que no se rinde, tal y como lo hizo recientemente Ben Simmons, jugador que consiguió un contrato con los Sacramento Kings. Pero el interés de los equipos parece mínimo.
Su defensa y su capacidad de pase siguen siendo activos valiosos. El problema es su tiro. En un baloncesto que prioriza la eficiencia desde el perímetro, un base que dispara por debajo del 30% es un lastre difícil de justificar. Recordemos que por varios años la mecánica de lanzamiento de Ball fue muy criticada.
A sus 28 años, todavía tiene edad para jugar. Pero la NBA no espera a nadie, si no encuentra un equipo pronto, es probable que su carrera en la liga llegue a su fin. Y eso, para quien fuera considerado un futuro pilar, es una historia o un caso que merece más atención por todo lo que pudo haber sido.

