*** FUE HISTORIA - Año 1950 - EARL LLOYD: EL HOMBRE QUE ROMPIÓ LA BARRERA DE LA NBA ***
31 de octubre de 1950.
Los Washington Capitols visitaban a los Rochester Royals para abrir la temporada.
Earl Lloyd, un alero de 22 años, esperaba su oportunidad en el banquillo.
Había sido elegido en la séptima ronda del Draft de 1950, con el número 100. No era una estrella. No había campañas publicitarias. No había cámaras siguiendo sus movimientos.
Pero Lloyd tenía algo que nadie había tenido antes en la NBA:
era negro.
Cuando entró en pista aquella noche, se convirtió oficialmente en el primer jugador afroamericano en disputar un partido de la NBA.
Y hay una curiosidad extraordinaria.
Lloyd no fue el primer jugador negro elegido por la NBA.
Ese honor correspondió a Chuck Cooper, seleccionado por Boston.
Tampoco fue el primero en firmar un contrato NBA.
Ese fue Nat “Sweetwater” Clifton, de los Knicks.
Lloyd fue simplemente el primero en jugar.
¿Por qué?
Por el calendario.
Washington comenzaba la temporada el 31 de octubre; Boston lo hacía al día siguiente y Nueva York cuatro días después.
La historia decidió que fuera él.
Y no fue fácil
Lloyd jugó solamente siete partidos con Washington antes de ser llamado a filas para cumplir su servicio militar.
Cuando regresó en 1952, los Capitols ya habían desaparecido.
Pero Lloyd continuó.
Terminó en los Syracuse Nationals y allí construyó una carrera mucho más importante de lo que hoy recuerdan sus estadísticas.
En 1955, ayudó a Syracuse a conquistar el campeonato de la NBA, promediando 10,2 puntos y 7,7 rebotes durante aquella temporada.
Lloyd y su compañero Jim Tucker se convirtieron en los primeros jugadores negros en ganar un título de la NBA.
Terminó disputando 560 partidos en nueve temporadas, con unos promedios de 8,4 puntos y 6,4 rebotes.
Pero todavía quedaba otra parte de su historia.
Lloyd siguió abriendo puertas
Después de retirarse, Earl Lloyd no desapareció del baloncesto.
En 1961 se incorporó a los Detroit Pistons como entrenador asistente, convirtiéndose en el primer asistente negro de la historia de la NBA. Más adelante, en 1971, fue ascendido y se convirtió en el primer entrenador negro de los Pistons.
Es decir:
primero rompió una barrera como jugador.
Después volvió a romperla desde el banquillo.
Y lo hizo sin convertirse nunca en alguien que buscara protagonismo.
De hecho, Lloyd era tremendamente modesto sobre su papel.
“Nunca he sido de presumir de mí mismo”, explicó años después.
Quizá por eso su nombre no tenga hoy la repercusión de otros pioneros.
Pero piensa en esto:
Antes de Bill Russell.
Antes de Wilt Chamberlain.
Antes de Kareem Abdul-Jabbar.
Antes de Michael Jordan.
Antes de LeBron James.
Hubo un hombre que tuvo que ser el primero.
Y cuando Earl Lloyd entró en aquella pista de Rochester aquella noche de Halloween de 1950, la puerta quedó abierta para todos los que vinieron después.
En 2003, Earl Lloyd entró en el Basketball Hall of Fame.
Pero quizá el mejor homenaje sea otro:
durante décadas, millones de jugadores pudieron entrar en una NBA que él ayudó a cambiar simplemente porque, una noche, Earl Lloyd decidió salir a jugar.