*** Larry Bird y la bienvenida que destruyó a Jayson Williams ***


En sus memorias, el ex pivote de los Philadelphia 76ers relató la despiadada ráfaga de puntos y burlas con la que el mito de Boston arrasó con su confianza en apenas seis minutos.

Corría el inicio de la década de 1990 cuando un joven Jayson Williams daba sus primeros pasos en los Philadelphia 76ers. Desde el banquillo, el novato observaba cómo un veterano Larry Bird dominaba a voluntad a las principales figuras del equipo, incluyendo a Charles Barkley. Inquieto por la impunidad de la estrella de los Celtics, Williams desafió la lógica y le pidió al entrenador Jim Lynam que lo enviara a la cancha. “¿Crees que puedes manejarlo?”, le preguntó el DT, a lo que el pivote respondió con plena confianza: “Sí, puedo manejarlo”.



La bienvenida de la leyenda de Boston fue tan fría como implacable. En la primera acción del emparejamiento, Bird tomó el balón, miró fijamente al debutante y le soltó una frase letal antes de ejecutar su lanzamiento: “Hey, novato”. Acto seguido, encestó un triple en la cara del interno. Lejos de amedrentarse, Williams se juró a sí mismo que “él no va a tirar el próximo”, pero en la siguiente posesión Bird amagó, hizo volar al novato “unos tres pies del suelo”, lo esquivó con un pique y convirtió una bandeja limpia.

El castigo continuó sin tregua en la jugada posterior, donde Bird volvió a elevarse para anotar un nuevo tiro en suspensión. En un lapso de apenas seis minutos, la figura de los Celtics acumuló 14 puntos seguidos, desarmando por completo la paciencia del jugador de los Sixers. “Me desordenó tanto la cabeza que ya no quería jugar más al básquetbol; solo quería golpearlo. Nunca me habían liquidado tan rápido en una ráfaga”, confesó Williams al rememorar el impacto psicológico que le provocó semejante lección.

Derrotado y sin respuestas defensivas, Williams regresó al banquillo mientras Barkley sufría nuevamente los embates de la estrella rival. Cuando el técnico Lynam volvió a recorrer la banca con la mirada buscando un relevo, el interno decidió evitar cualquier tipo de interacción: “Simplemente comencé a mirar hacia la multitud. No tuve ningún contacto visual con Jim; no quería volver a entrar allí y jugar contra Larry Bird otra vez”.