*** FUE HISTORIA - AÑOS 80/90: Una cantera que competía contra los grandes ***
De la cantera del Caja Jerez salieron tres jugadores que llegaron a disputar la Liga ACB: Juan Rosa, Miguel Ángel Cabral y Jesús Chagoyen, todos ellos formados en Jerez. Asimismo, otros jugadores fueron fichados por otros clubes de élite: Juan Luis Gómez (Oximesa-Granada), Michael Dungcan (High school - USA), Alex Tolón (Tau-Vitoria), Ismael Benitez (C.B. Granada) o Raúl García (Unicaja Málaga).
En aquellos años, el club jerezano recibió los correspondientes derechos de formación, tal y como establecía la normativa de los clubes Mayoral Málaga y Joventut de Badalona. La única excepción fue el caso de Jesús Chagoyen. El Club León Caja España, de ACB, se negó a abonar dichos derechos y, finalmente, el Caja Jerez decidió perdonar ese importe para facilitar que el jugador pudiera continuar su carrera en la máxima categoría. Todo esto está documentado.
Pero quizá lo más significativo sea comprobar hasta qué punto era competitiva aquella cantera.

Nuestro equipo juvenil era tan fuerte que llegó a derrotar al Caja San Fernando, equipo de ACB, en el sector de Andalucía celebrado en Málaga. Los medios de comunicación de la época recogieron aquel resultado.
Y recuerdo una anécdota que refleja perfectamente el espíritu de aquellos chavales. Una vez terminado el partido, su entrenador, Leo Chaves, se acercó al vestuario de nuestro equipo para felicitarnos y nos dijo:
«Dos cojones, chavales. Los míos ganan 25.000 pesetas o más al mes y vosotros solo jugáis por afición».
Y, ciertamente, los jugadores del Caja Jerez eran todos jerezanos. Habían crecido en el club desde infantiles y jugaban, fundamentalmente, por su pasión por el baloncesto.

Pero hay otro dato que también merece ser contado: no pagaban absolutamente nada por jugar en el club. Ni cuotas, ni equipaciones, ni desplazamientos. Éramos un equipo con unos recursos económicos muy limitados, pero teníamos la posibilidad de escoger a los chicos que realmente destacaban para este deporte y trabajar con ellos sin que el dinero fuese una barrera.
Así llegamos a Málaga para disputar aquel encuentro: en coches particulares de delegados y entrenadores, porque en aquella época los padres no viajaban con los jugadores.
Y entonces ocurrió otra de esas pequeñas escenas que se quedan grabadas.
El equipo sevillano llegó al pabellón malagueño en su autobús privado de ACB. Uno de mis jugadores lo vio y me dijo:
«Miguel, ve aprendiendo: nosotros en coche desde Jerez y ellos en autobús privado».
Era verdad. Ellos tenían autobús, recursos y jugadores que cobraban por jugar. Nosotros llegábamos en coches particulares.
Pero había algo que aquellos chavales del Caja Jerez tenían y que no se podía comprar: amor propio, agresividad competitiva y unos magníficos fundamentos técnicos individuales.
Y quizá ahí esté una de las claves de aquella generación. No necesitábamos tener más dinero que los demás para competir contra ellos. Necesitábamos formar mejor, trabajar juntos durante años y conseguir que aquellos chicos entendieran que podían competir con cualquiera.
En 1990 su equipo CADETE, llegó a la fase final de la categoría celebrada en Madrid.
Porque una cantera no se mide solamente por los recursos que tiene.
También se mide por lo que es capaz de sacar de los recursos que tiene.
