*** Cuando ves un partido de la NBA, todos juegan igual ***


Cuando ves un partido de la NBA, todos juegan igual, pero antes no era así. ¿por qué copiamos este baloncesto repetitivo moderno que se da en la NBA con el mayor uso de la tecnología y los datos que impulsó a los equipos a priorizar principios similares, en particular los tiros de tres puntos, el ritmo de juego y el espaciado en el pick-and-roll.

Sí. Y aquí hay una idea muy interesante detrás de lo que estás planteando: no es que la NBA haya decidido que todos jueguen igual; es que el análisis de datos ha ido descubriendo qué cosas son, en promedio, más eficientes, y los equipos han convergido hacia ellas.

La paradoja es que la tecnología ha hecho el juego más sofisticado… pero también puede hacerlo más uniforme.

¿Por qué ocurre?

Durante décadas, un entrenador podía construir una identidad muy marcada alrededor de una escuela concreta: juego interior, poste bajo, contraataque, media distancia, aclarados, movimiento constante, etc.

Hoy cada posesión puede ser analizada con una precisión extraordinaria: ubicación del tiro, eficiencia por zona, resultado del pick-and-roll, rendimiento con determinados quintetos, frecuencia de transición, distancia recorrida, tipos de defensa…

Y aparece una conclusión bastante sencilla:

si un triple vale tres puntos y un tiro de dos vale dos, no necesitas ser un genio de las matemáticas para entender que, cuando ambos tienen una eficiencia comparable, el triple tiene ventaja.

La NBA documentó, por ejemplo, cómo el porcentaje de tiros de campo que procedían del triple pasó del 22,2 % en 2010-11 al 39,2 % en 2020-21, mientras que el mid-range cayó del 31 % al 13 %.

Y eso genera un efecto dominó:

Más triples → más espacio → defensas más abiertas → más penetraciones → más ayudas → más tiros liberados.

Y de ahí nace el famoso:

PACE & SPACE

Jugar rápido para generar más posesiones y colocar tiradores alrededor de la pista para hacer que la defensa tenga que cubrir más espacio.

El pick-and-roll encaja perfectamente ahí.

Un jugador con balón.

Un bloqueador.

Tres jugadores abiertos.

Si la defensa ayuda al balón, aparece un pase al tirador.

Si no ayuda, aparece la penetración.

Si cambia, puedes atacar el mismatch.

Es difícil no utilizarlo cuando los datos dicen que funciona.

De hecho, la propia NBA ha descrito cómo la expansión de la analítica y el valor superior del triple impulsaron el small ball y el espaciamiento.

Pero aquí está lo verdaderamente interesante

La eficiencia puede convertirse en una trampa estética.

Porque una cosa es descubrir que determinados principios son eficientes.

Y otra muy distinta es que todos terminen aplicándolos de la misma manera.

Y ahí entiendo perfectamente tu frase:

“Cuando ves un partido de la NBA, todos juegan igual.”

No literalmente, por supuesto. Hay diferencias enormes entre equipos y entrenadores.

Pero sí existe una convergencia de principios:

Triple.
Pick-and-roll.
Espaciado.
Tiro tras pase.
Ataque del aro.
Cambios defensivos.
Versatilidad.
Ritmo.

Incluso los jugadores han cambiado.

El pívot que antes vivía en la pintura ahora tiene que salir a defender el pick-and-roll y, si puede, tirar de tres.

El ala-pívot tiene que abrirse.

El base tiene que tirar.

Y el especialista defensivo debe poder cambiar sobre diferentes posiciones.

La evolución de Marc Gasol, Brook Lopez o DeMarcus Cousins es un buen ejemplo de esa transformación: jugadores interiores que aumentaron radicalmente su volumen de triples.

Y aquí está mi matiz

Yo no diría que los datos han destruido la creatividad.

Diría algo más interesante:

Los datos han cambiado dónde se permite ser creativo.

Antes podías construir un ataque completamente diferente.

Hoy la creatividad suele aparecer dentro de un marco común.

Por eso Nikola Jokić puede hacer cosas absolutamente extraordinarias… pero alrededor de él siguen existiendo spacing, cortes, bloqueos y ventajas creadas desde el pick-and-roll.

Por eso Curry revolucionó el tiro… pero su equipo sigue utilizando principios de spacing.

Por eso Doncic juega de una manera particular… pero también vive de generar ventajas con bloqueos.

La estructura se parece. El artista es diferente.

Y esto conecta muchísimo con lo que hablábamos antes de la Escuela de Baloncesto.

Porque yo no enseñaría a los niños:

“Hay que jugar como juega la NBA.”

Les enseñaría:

“Hay que entender por qué se juega así… y después aprender a jugar de otras maneras.”

Porque si todos enseñamos desde pequeños triple + pick-and-roll + spacing, estamos formando jugadores muy eficientes para el baloncesto actual.

Pero quizá estamos perdiendo algo:

la imaginación.

El jugador que ve una solución que no aparece en el Excel.

El entrenador que decide que su equipo va a jugar diferente.

El jugador de 13 años que descubre un recurso propio.

Y ahí hay una filosofía de escuela que me parece potentísima:

“No queremos fabricar jugadores iguales. Queremos enseñarles a pensar.”

Eso podría ser incluso uno de los pilares de nuestra Escuela de Baloncesto.