*** El dolor inmenso que Pepu Hernández guardó en silencio en la final del Mundial 2006 ***
La víspera de aquella final, Pepu recibió la noticia de que su padre, que llevaba un tiempo enfermo, había fallecido. El seleccionador decidió comunicarlo únicamente a su cuerpo técnico y a los dirigentes de la Federación Española que estaban en Japón. Además, les pidió expresamente que los jugadores no se enteraran. Su intención era clara: evitar que su dolor personal interfiriera en la concentración del equipo antes del partido más importante de sus carreras.
El secreto se mantuvo durante toda la previa y España afrontó la final con absoluta normalidad. Mientras el equipo se encaminaba hacia una actuación histórica, Pepu llevaba consigo una situación completamente distinta. Cuando el encuentro quedó sentenciado y el banquillo español comenzó a festejar, el contraste fue evidente: el entrenador permaneció serio, con la mirada perdida, prácticamente ajeno a la celebración que se desarrollaba a su alrededor. Incluso al momento de recibir la medalla de oro mantuvo su gesto circunspecto.
Después del partido, Pepu atendió a los medios españoles y recibió el pésame de los periodistas que ya conocían la noticia. Su respuesta fue breve y reveladora: “Es momento de disfrutar”. No hablaba de él, sino de sus jugadores, quienes recién durante la noche se enteraron de lo ocurrido y se acercaron para acompañarlo. Años después, el entrenador recordó aquellos momentos y explicó que pudo sobrellevarlos gracias al apoyo de su familia: “Desde mi casa mi madre y mi hermano me ayudaron mucho”.
Aquel Mundial quedó asociado para siempre a figuras como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Jorge Garbajosa y Rudy Fernández, pero detrás de aquella generación dorada también hubo una historia silenciosa. Pepu Hernández no anotó puntos ni tomó rebotes aquella tarde, pero condujo a España hacia el título mientras atravesaba un duelo personal que decidió guardar en secreto para proteger a su equipo.
Su manera de afrontar aquella jornada terminó convirtiéndose en una de las historias más humanas de aquel histórico oro.