*** No queremos copiar a la NBA: queremos entender ***

Lo que no entiendo fuera del "negocio" ¿por qué teniendo en Europa un baloncesto más rico en todo, tenemos que copiar a la NBA?

Sí. Y creo que aquí hay una cuestión mucho más profunda que “NBA vs. Europa”.

No creo que el problema sea que Europa aprenda cosas de la NBA. El problema aparece cuando aprender se convierte en copiar.

De hecho, hay una paradoja preciosa: la NBA lleva décadas incorporando cosas que Europa hacía muy bien. Jugadores europeos han llegado a la liga destacando precisamente por fundamentos, lectura del juego, pase, juego colectivo y comprensión táctica. 

FIBA recoge incluso declaraciones de entrenadores NBA que consideran que los jóvenes europeos llegan más avanzados en fundamentos y comprensión del juego. 

Y Europa tiene una estructura que, en determinados aspectos, es muy particular: clubes, selecciones U16-U18-U20, competiciones juveniles internacionales y una tradición de formación de entrenadores. FIBA Europa mantiene precisamente programas específicos para esa formación.

Entonces, ¿por qué miramos tanto a la NBA?

Creo que hay cinco razones.

1. Porque la NBA se ha convertido en el escaparate mundial.

Lo que funciona allí adquiere inmediatamente una especie de autoridad.

Si los mejores jugadores del planeta hacen algo, tendemos a pensar:

“Si lo hacen ellos, nosotros también tenemos que hacerlo.”

Pero hay una pregunta que deberíamos hacer antes:

¿Lo hacen porque es la mejor manera de enseñar baloncesto o porque es la mejor manera de jugar al máximo nivel NBA?

No son necesariamente la misma cosa.

2. Porque confundimos baloncesto de élite con baloncesto formativo.

Esto me parece fundamental para nuestra idea de escuela.

Un jugador NBA de 26 años puede vivir de:

  • pick and roll,
  • spacing,
  • triple,
  • cambios defensivos,
  • lectura de ventajas,
  • atacar closeouts,
  • ritmo alto,
  • decisiones en décimas de segundo.

Pero un niño de 10 años no necesita aprender a jugar como un jugador NBA.

Necesita aprender a:

  • botar con ambas manos;
  • pasar;
  • fintar;
  • tirar;
  • jugar 1x1;
  • moverse sin balón;
  • defender;
  • mirar antes de recibir;
  • ocupar espacios;
  • reconocer situaciones;
  • equivocarse;
  • inventar.

FIBA, de hecho, plantea para niños de 8-9 años que el juego siga siendo divertido, que se desarrollen patrones motores y que las habilidades se introduzcan mediante situaciones de juego, evitando convertir la formación en un simple “drilling”.

Ahí está la diferencia.

No debemos enseñar a un niño el baloncesto que verá dentro de diez años. Debemos darle las herramientas para que dentro de diez años pueda jugar al baloncesto que necesite.

3. Porque los datos han encontrado respuestas muy eficientes... pero no necesariamente todas las respuestas.

Esto enlaza con lo que hablábamos antes.

Si los datos demuestran que:

triple > tiro de media distancia

en determinadas condiciones,

y que:

espacio + pick and roll + tiro exterior = enorme eficiencia ofensiva,

es lógico que los equipos profesionales lo incorporen.

El problema aparece cuando pasamos de:

“Esto es eficiente.”

a:

“Esto es baloncesto.”

Son cosas diferentes.

La analítica puede decirnos qué produce más eficiencia.

Pero difícilmente puede decirnos por sí sola:

qué tipo de jugador queremos formar.

Y aquí es donde creo que Europa tiene algo que defender.

Porque quizá Europa no debería intentar ser una pequeña NBA.

Quizá debería hacer algo mucho más interesante:

ser Europa.

Tenemos una tradición extraordinaria de jugadores que entienden el juego.

Pase.

Lectura.

Juego colectivo.

Técnica.

Pies.

Fundamentos.

Cambios de ritmo.

Juego sin balón.

Toma de decisiones.

Entrenamiento táctico.

Y, sobre todo, una idea que me parece fundamental para nuestra escuela:

el jugador no tiene que ejecutar una solución; tiene que aprender a encontrarla.

Eso cambia completamente la metodología.

Un entrenador puede decir:

“Haz bloqueo directo y juega hacia aquí.”

O puede plantear:

“Tienes ventaja. ¿Qué ves?”

La segunda opción tarda más.

Es más difícil de entrenar.

Es más difícil de medir.

Y probablemente produzca más errores.

Pero también puede producir jugadores que piensan.

Y aquí aparece nuestra gran oportunidad con la escuela

Yo no pondría como objetivo:

“Formar jugadores para jugar al baloncesto moderno.”

Pondría:

“FORMAR JUGADORES QUE ENTIENDAN EL BALONCESTO.”

Porque si mañana el juego cambia...

Si dentro de diez años vuelve a crecer el valor de la media distancia...

Si aparecen nuevas reglas...

Si cambia la defensa...

Si cambia la utilización del triple...

Si aparece otra revolución tecnológica...

el jugador seguirá teniendo recursos.

Eso es formar.

Y hay algo todavía más bonito.

La propia FIBA está planteando el desarrollo juvenil desde una perspectiva que incluye fundamentos, trabajo en equipo, confianza y desarrollo integral, no simplemente reproducir un modelo profesional.

Incluso Svetislav Pešić ha defendido una idea muy potente: los jugadores son producidos principalmente por los entrenadores y que Europa debe mejorar sus métodos adaptándose a las nuevas condiciones y tendencias, no simplemente abandonando su identidad.

Para mí, esa palabra es clave:

ADAPTAR.

No copiar.

Y esto podría convertirse en uno de los principios de nuestra Escuela

NO QUEREMOS FABRICAR JUGADORES NBA.

Queremos formar jugadores que:

sepan pasar, pero también cuándo no pasar.

sepan tirar de tres, pero también atacar el aro.

sepan jugar pick and roll, pero también jugar sin él.

sepan ejecutar un sistema, pero también romperlo cuando el juego lo pida.

sepan escuchar al entrenador, pero también pensar por sí mismos.

Porque al final, el gran objetivo no debería ser:

“Que todos jueguen igual.”

Sino:

“Que todos entiendan el juego y encuentren su propia manera de jugarlo.”

Y esto, sinceramente, creo que puede convertirse en el corazón filosófico de la Escuela de Baloncesto que estamos diseñando.