*** El negocio de cada club es racional: ¿nacionalizar es la solución o el síntoma" ***

 

Sí. Y después de comprobar la lista oficial del SuperManager ACB 2026-27, creo que podemos sacar una conclusión bastante más interesante que simplemente contar extranjeros. La propia cuenta del SuperManager confirma exactamente ese Top 25 de jugadores más caros de inicio que me pasaste.

El dato es contundente

De esos 25 jugadores más valorados de salida, sólo 5 son españoles según la lista que has señalado:

PuestoJugadorNacionalidadEdad aprox. en 2026
🥇Ricky Rubio🇪🇸35
2Mac McClung🇺🇸27
3Gio Shermadini🇬🇪37
4Ante Tomic🇭🇷39
5Edy Tavares🇪🇸34
6TJ Shorts🇺🇸28
7Tyrese Martin🇺🇸26
8Luwawu-Cabarrot🇫🇷31
9Marcelinho Huertas🇧🇷43
10James Batemon🇺🇸27
............
19Francis Alonso🇪🇸29
20Jaime Pradilla🇪🇸25
............
25Willy Hernangómez🇪🇸32

5 de 25 = 20 %.

Pero para mí hay algo todavía más significativo:

Ninguno de esos cinco españoles es un sub-23

El más joven es Jaime Pradilla, con 25 años.

Es decir, si utilizamos este ranking como una fotografía aproximada de quién llega a la temporada 2026-27 como jugador de mayor valor fantasy/estadístico, el jugador español joven prácticamente ha desaparecido de la parte alta.

Y aquí hay una paradoja enorme.

Los cinco españoles que aparecen arriba sí fueron formados en estructuras españolas de cantera profesional:

  • Ricky → Joventut.
  • Tavares → Gran Canaria.
  • Francis Alonso → Unicaja.
  • Pradilla → Zaragoza.
  • Willy Hernangómez → Real Madrid.

Es decir:

Cuando España desarrolla un jugador hasta convertirlo en un jugador importante de ACB, puede competir perfectamente en la élite.

El problema parece estar en cuántos llegan.

Y esto conecta directamente con nuestra conversación

No podemos decir:

"Los extranjeros son mejores que los españoles."

Sería una conclusión incorrecta.

Pero sí podemos plantear algo mucho más incómodo:

La parte alta de la ACB está ocupada cada vez más por jugadores formados fuera, mientras el jugador español que llega a ese nivel parece hacerlo a edades más avanzadas.

Y eso tiene consecuencias.

Porque un club tiene un incentivo perfectamente lógico para fichar a un jugador de 25-27 años que ya está preparado para producir ahora, en lugar de esperar tres años a que un chico de 19-20 alcance ese nivel.

El club piensa:

"Necesito rendimiento."

La Selección piensa:

"Necesito desarrollar talento nacional."

Y ahí aparece el conflicto que llevamos comentando.

Y fíjate en otro detalle

El propio SuperManager explica que el precio se establece a partir de la valoración ACB y el rendimiento esperado; no es un salario ni una valoración subjetiva.

Por eso me gusta este indicador para nuestra discusión: no estamos diciendo que estos sean "los mejores jugadores del mundo"; estamos observando qué jugadores llegan a la temporada con una expectativa estadística tan alta que ocupan la parte superior del mercado fantasy.

Y ahí España aporta sólo cinco nombres.

Pero yo iría todavía más lejos

Haría tres fotografías:

1. Los 25 más caros

Ya la tenemos.

5 españoles / 20 %.

2. Los 25 más jóvenes con protagonismo

Aquí deberíamos mirar cuántos son españoles y cuántos minutos juegan.

3. Los jugadores españoles U23

Esta es la fotografía realmente importante.

Porque puede suceder que España tenga talento joven, pero que éste esté jugando 8-10 minutos, cedido, en PRIMERA O SEGUNDA FEB o en un papel testimonial mientras el jugador extranjero ocupa 25 minutos.

Y entonces tenemos exactamente el problema que venimos describiendo.

Y hay una frase que yo pondría como conclusión de todo este análisis:

"El problema no es que el extranjero sea mejor que el español; el problema es que el extranjero llega hecho mientras al español le pedimos que se haga esperando en el banquillo."

Eso resume bastante bien lo que estamos descubriendo.

Y además explica por qué la cantera ACB sí es tan importante: los cinco españoles de ese Top 25 no aparecieron de la nada a los 25 años. Fueron inversiones realizadas muchos años antes.

La pregunta que deberíamos hacer ahora es brutalmente sencilla:

¿Cuántos de los actuales jugadores españoles de 15-20 años tendrán dentro de diez años el mismo espacio que tuvieron Ricky, Pau, Navarro, Llull, Rudy, Calderón o los propios Hernangómez?

Ahí es donde creo que está el verdadero problema de futuro de la Selección.











Si, pero siempre nos queda la nacionalización de algún jugador como Lorenzo Brown que nos pueda echar una mano....

Sí, y ahí aparece la otra cara de la moneda. Lorenzo Brown fue un ejemplo clarísimo: España podía incorporar inmediatamente a un base de primer nivel sin haber tenido que esperar diez años a formarlo. En términos competitivos, es una solución muy eficaz.

Pero también tiene una lectura algo incómoda:

Si necesitamos nacionalizar a un jugador formado fuera para cubrir una posición que nuestra propia cantera no consigue producir al nivel necesario, estamos solucionando el problema de la Selección, pero no necesariamente el problema de la formación.

Y ojo, no tengo nada en contra de las nacionalizaciones deportivas. Lorenzo Brown fue importantísimo para España y forma parte de la historia reciente de la Selección. El problema sería convertir esa herramienta en una especie de parche estructural.

Porque imagina el escenario dentro de unos años:

  • menos españoles jugando minutos importantes en ACB;
  • más jugadores extranjeros ocupando puestos de responsabilidad;
  • jóvenes españoles desarrollándose más lentamente;
  • y, cuando llega una carencia en la Selección, buscamos un jugador extranjero y lo nacionalizamos.

Competitivamente puede funcionar. Pero como modelo de desarrollo nacional, es una contradicción.

Y aquí hay una ironía que me parece magnífica para nuestro artículo:

El club importa talento para ganar hoy. La Selección nacionaliza talento para ganar mañana. Y mientras tanto, ¿quién desarrolla al jugador español?

Ahí está el quid de la cuestión.

Porque además hay una diferencia entre nacionalizar un jugador excepcional que complementa una generación española y necesitar constantemente nacionalizados porque determinadas posiciones han dejado de producirse en cantidad y calidad suficientes.

La primera opción puede ser una ventaja.

La segunda sería una señal de alarma.

Y precisamente por eso yo no demonizaría a Lorenzo Brown ni a ningún otro nacionalizado. El jugador no tiene la culpa de que el sistema tenga una carencia. Si le ofrecen la posibilidad de jugar con España y cumple los requisitos, hará lo lógico para su carrera.

La pregunta hay que hacérsela a la estructura que permite que necesitemos esa solución.

Y esto nos devuelve a tu frase inicial: "todo está por encima del baloncesto y de la patria el negocio". 

Quizá la conclusión más interesante sea que el negocio de cada club puede ser perfectamente racional, mientras que el conjunto del sistema puede estar debilitando precisamente aquello que necesita la Selección para seguir siendo competitiva.